Caminos de herradura

Paola Bernal

Paola Bernal

Nancy Rodríguez Guevara Editora Gente de Cabecera (nrodriguez@vanguardia.com)

Verdaderos caminos de herradura o trochas, son los que a diario tienen que recorrer los conductores, tanto de Bucaramanga como los del área metropolitana.

No hay calle o carrera que se salve de los cráteres que empezaron como pequeños huecos, y hoy son unas absolutas trampas mortales que los conductores deben sortear, si quieren llegar a salvo a sus destinos.

Ningún municipio del área se salva de esta situación. Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta tienen un denominador común: vías en tierra que se deterioran ante la mirada cómplice y la desidia de quienes deben velar porque esta situación no se registre.

Excusas miles existen para no atender esta necesidad urgente de saneamiento de la capa asfáltica de toda el área metropolitana.

Que no hay dinero, que estos o aquellos no aprueban, que no se puede conseguir presupuesto, que muchas otras cosas más, que a quien está pagando con puntualidad sus impuestos no le interesan.

La falta de gestión se ha hecho tan evidente en todas y cada una de las calles de la ciudad y el área, que las quejas no dan espera y las imágenes no dan posibilidad de negar una realidad que golpea de frente a los ciudadanos.

Accidentes permanentes por los huecos en los que caen los vehículos, accidentes al evitar caer en los huecos, enfermedades pulmonares por la gran cantidad de polvo que emanan estos cráteres, entre otras, son tan solo algunas de las razones por las que deben solucionar de una vez por todas esta problemática.

Estarán esperando a que llegue diciembre con su alegría y su congestión para empezar a trabajar. ¡Que sea, entonces, el regalo navideño!