Laura Grandinetti y las declaraciones políticas de Darío, su papá: “A veces le digo en chiste: ‘Ojo, tranquilo'”

“Desde chica tuve la necesidad y pedía ir a clases”, cuenta Laura Grandinetti sobre sus deseos de ser actriz. La hija de Darío Grandinetti y Marisa Mondino recuerda el momento exacto en el que sintió la pulsión de subir a escena, fue viendo a Natalia Lobo protagonizando Ella en mi cabeza junto a su papá en Mar del plata. “Yo tenía siete años, e iba todas las noches al teatro. Natalia fue la primera mujer que vi en bambalinas. Ahí sentí que quería ser ella, y estar en el escenario como mi papá”.

“Lo vimos divertirse y disfrutar haciéndolo”, cuenta sobre la imagen de su papá que recibió junto a sus hermanos. Tanto fue así que siguió sus pasos, y lo encontró en el recorrido, hicieron juntos Personitas en teatro, y recientemente Rojo en cine: “A mí me encanta laburar con mi viejo. Tanto en la vida como en el trabajo, es un tipo muy tranquilo que genera buen clima. Y eso es fundamental para mí”.

Con sus 21 años, Laura tiene claro lo que quiere. Y pisa firme para conseguirlo. Rememorando los clásicos libros Elige tu propia aventura, acaba de estrenar Elige, una serie web interactiva que puede verse en YouTube. El formato le permite al espectador optar entre las distintas situaciones que deben enfrentar los protagonistas. “Era muy divertido filmarlo. Hay algo muy claro de hacer partícipe a quien mira. Uno no está acostumbrado a mirar a cámara, hacer esa pausa y decir: ‘Esta decisión cuenta por vos'”, explica la actriz sobre la ficción que dirige Nicolás Goldar Parodi.

Dario Grandinetti junto a Laura (Instagram @laugrandinetti)
Dario Grandinetti junto a Laura (Instagram @laugrandinetti)

—En tu Instagram hay mensajes muy dulces a tus padres. Hablábamos del modelo en la profesión que marcó tu papá, pero a tu mamá la vimos trabajar muchisimo y en algún momento cambió el perfil. ¿Tuvo que ver con la maternidad y la familia?

—Sí, creo que sí, con decidir dedicarse a la familia, a criarnos, porque a mis hermanos también en un punto los crió bastante y compartió mucho. En un punto lo disfrutó mucho; hubo muchas cosas que me parece que no disfrutó. Esto de la exposición en un momento, que yo no lo viví, fue muy fuerte: con La banda (del Golden Rocket, la serie que Mondino encabezó con Adrián Suar, Diego Torres y Araceli González, entre otros), con el rol que tenía el modelaje…

—¿Cómo es como mamá?

—Voy a llorar… ¿Qué querés que diga? Es la mejor del mundo mi mamá. Es muy compañera. Mis papás se separaron hace mucho ya, y si bien mi papá es recontra presente y comparto mucho con él del día a día, vivo con mi mamá desde que se separaron. Somos muy compañeras. Ahora ella está trabajando, viajando también.

—¿Qué hace?

—Producción ejecutiva. Trabaja con Pilar Sordo. Viaja por todo el país, y también por todo el mundo. A medida que voy creciendo siento que me parezco un montón a ella y empezamos a ser dos mujeres conviviendo en una casa.

—Le pasaron cosas muy difíciles a tu mamá también.

—Sí, es una mujer todo terreno.

Laura en su infancia junto a su mamá Marisa Mondino (Instagram @laugrandinetti)
Laura en su infancia junto a su mamá Marisa Mondino (Instagram @laugrandinetti)

—Y con tus hermanos mayores, ¿cómo te llevás?

—Re bien. Son de parte de mi papá solamente, pero compartí mucho de muy chiquita. Para mí no son medio hermanos: son hermanos. Laia me lleva siete años, y Juan seis. Laia vive hace varios años en España, es lo más. Y con Juan sí tengo una relación muy pegote.

—Encima, hacen lo mismo.

—Hacemos lo mismo, somos muy parecidos. Muy de acompañarnos mucho en todo. Con todos en realidad: con mi papá  y mi mamá también. Estamos atentos al otro.

—¿Qué pasa con tu papá si le sale una hija macrista?

—No, nada. Siento que no pasa por ahí. Sería muy difícil porque hay algo de llegar a ese pensamiento que habla de bases ideológicas que a mí no se me inculcaron en ningún punto. Todo lo contrario.

—Pero sí se te inculcó mucha libertad, me contabas.

—Sí, por supuesto. Y mucha libertad para pensar, mucho compromiso primero de parte de ellos, de su crianza, de que aprenda a pensar y que entonces sí mi pensamiento me llevara a ser macrista o a estar de acuerdo con ciertas políticas; sería un dilema para ellos porque capaz no me tendrían que haber criado tan libre. Pasa por ahí, sobre todo: que sea una piba que puede pensar, que puede estar atenta al otro, porque estar de acuerdo con ciertas políticas también habla de poca empatía, de poco registro con los demás, con la gente que uno no conoce, con la gente que tiene otras posibilidades. Tengo la suerte de no estar en una posición en la que un gobierno me puede dejar en la calle; no me va a pasar.

—¿Qué sentís cuando tu papá hace declaraciones sobre política que son fuertes, y recibe críticas?

—Yo lo apoyo incondicionalmente. Esta discusión en la que se entra, de que un artista se tiene que limitar a hacer su trabajo y no puede opinar… Hay algo de eso que pasa a veces: “¿Qué vienen a opinar esto si cobran y además, bueno, solo que se limiten a actuar?”. Me da mucho orgullo que mi papá sea una persona que tiene conciencia de su rol, también de la responsabilidad que tiene como alguien a quien se le escucha la voz. Después sí, siempre pienso que hoy en los medios y también en las redes sociales hay mucha crueldad muy gratuita, y me daría cosa que se coma, como se ha comido igual, una oleada de puteadas o de agresión.

—Como hija, eso duele.

—Sí. Pero también entiendo… A veces, medio en joda, ahora que ganó un premio en San Sebastián, y se sabe que tiene notas y hay prensa, en chiste le puedo decir: “Bueno, ojo, tranquilo”. Siempre diciendo lo que uno piensa, obviamente, pero sí hay algo de que uno sabe que se puede ir a la mierda con la forma.

—Él no le escapa a decir a lo que piensa.

Mi papá siempre fue alguien muy consecuente con lo que piensa y con lo que hace. Es muy difícil que encuentres una contradicción entre lo que dice que piensa y cómo se lo vio actuar.

Dario Grandinetti orgulloso espectador de su hija en el teatro (Instagram @laugrandinetti)
Dario Grandinetti orgulloso espectador de su hija en el teatro (Instagram @laugrandinetti)

—Terminaste el colegio hace tres años; hoy estamos debatiendo educación sexual, y me interesa preguntarte, como mujer que está transitando o empezando a salir de la adolescencia, cómo lo ves.

—Es una locura tener que debatirlo. Lo celebro, es necesario; lamentablemente, pero es necesario.  Yo fui a un colegio privado francés. Nadie me agarró y me dijo: “Mirá, esto puede ser así”. Y es verdad que hace tres años esto no estaba tan instalado, y yo tampoco tenía capaz la necesidad porque no sabía que existía. Soy muy afortunada en que tengo una hermana mayor, una madre… Incluso para personas como yo, que eso no está en debate, nadie me tiene que explicar por qué es necesario, porque las pibas se mueren, porque una tiene el derecho a saber hasta dónde puede decir que no o tiene que decir no, y aprender que un cuerpo se respeta, sea de hombre o sea de mujer. Este debate incluso me enriquece y me forma a mí, que a veces me faltan las palabras. Nadie me va a tener que convencer de que los derechos de las mujeres hoy no están alcanzados ciento por ciento. Y me llena de orgullo cuando en mi laburo, en una asociación como la de Actrices Argentinas, levantan una bandera que agradezco, celebro, acompaño, hago fuerza y agarro el pañuelo muy fuerte, y lloro con las que lloran, y me quedo viendo hasta las siete de la mañana las sesiones de los dirigentes, que son un desastre. Agradezco profundamente que haya gente que estudia, que se informa y que le explique a los ignorantes por qué es tan necesario.

—Me cuesta mucho entender a la gente que se opone. En un país que tiene índices de abusos en menores altísimos y que el 70 o el 75% se da en situaciones intrafamiliares. Si no contás con la herramienta del colegio para que los chicos entiendan que lo que está pasando está mal, que su cuerpo es de ellos, que lo puedan empezar a manifestar de alguna forma, realmente me cuesta entender la necedad de quienes no quieren eso.

—Pero así como pasa en el aborto, que es un debate que fue muy indagado, mediatizado y polemizado.

—Sí, y no veo a ninguno de esos hoy denunciando clínicas clandestinas, por ejemplo.

—No, obviamente que no. Porque son cómplices: no querer legalizar un asunto que existe es ser cómplice de que se siga manteniendo ese mercado, ese negocio, esa trata, ese atentado contra el cuerpo de la mujer y los hombres trans gestantes. En realidad, están en contra de todo lo que amplía los derechos. Y a mí me indigna profundamente. Todo lo que implique que para alguna gente los derechos no sean para todos me anula la discusión; con esa gente, yo no quiero compartir nada. Me quitan las ganas. Es como una base de ideología, y es muy difícil combatir contra eso.

—Es un debate que tiene que seguir.

—Sí, y hay que seguir haciéndolo, de a poquito, con lo que uno pueda, con la amiga que tiene al lado y que todavía capaz no entendió. Hay que combatirlo desde la cercanía y desde el amor también; no hay que enojarse. También tenemos dirigentes que bajan esa línea. Es muy difícil porque en realidad nosotros elegimos eso, el Pueblo, el país eligió a esa gente, la votó. Es muy difícil abrir esa brecha y pedir por favor que se mire a los que no están pudiendo.

—¿Qué tenés de tu mamá y qué tenés de tu papá?

—Me parece que de los dos, algo de mucho compromiso y mucho respeto con el laburo: hay que laburar, es trabajando. Estoy muy contenta con lo que vengo logrando, y cómo logro lo que voy haciendo, pero también cómo me voy sintiendo con eso, mis elecciones, que siempre por suerte están muy acompañadas de mi familia. Pero como hablábamos antes, con mucho respeto.

—Venimos de Rojo, ahora estrena Elige, ¿cómo sigue el recorrido?

—Estoy haciendo una obra en el Espacio Callejón los viernes a las 10 de la noche que se llama Un cuerpo salvaje, y retomamos el año que viene. Hay ahí un piloto que grabé y capaz salga para el año que viene; ojalá. Algunas posibilidades de teatro también. Y se va a estrenar el capítulo de Fundación Huésped en el que tuve la posibilidad de participar porque también es un proyecto hermoso con gente muy comprometida desde la Fundación, y con todos los actores que trabajan. Va a salir en Canal 13 con Miguel Ángel Rodríguez, Natalia Lobo, Toti Bengoechea, Andrea Pietra.

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