#LijEnInfobae: agua, viento, siestas y clásicos en 10 libros para aliviar el calor del verano

“Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa”, dice un verso de Pizarnik. En todo lo que leamos, vamos a encontrar y a leer un montón de otras cosas que surjen en ese cruce con lectores y lectoras.

En estos días, más precisamente el 23 de enero de 2019, la obra de Alejandra Pizarnik y María Teresa Andruetto quedó como legado en la Caja de las Letras, antigua cámara acorazada de la sede del Instituto Cervantes de Madrid. Además de la emoción, me gustó la idea de empezar esta serie de recomendaciones con unos versos de Alejandra y un fragmento de La lectura, otra revolución, de la querida Tere: “Las palabras y los libros no son importantes por sí mismos, sino porque a un extremo y al otro de lo escrito y lo leído hay personas que se encuentran. Los libros son puentes entre personas, puentes para ‘aprender a pisar, a sostenerse’, como dice la poeta Circe Maia.”

Y en eso va esta propuesta de mediados del verano aquí en estas tierras, en una selección de libros que propongan encuentros, sostén, caminos compartidos.

Lee que te lee. Dos sin palabras para cruzar las grandes aguas

José María Hinojosa es un poeta español de la generación del 27. Uno de sus poemas propone Una gota /de agua, / engendra un sol, /sobre las hojas/ del pegujal, / después de la rociada. Arrancamos por aquí: dos libros con mucha agua que nos invitan a entrar y a mojarnos para mitigar el calor del verano.

La ola, de Suzy Lee. Buenos Aires: Calibroscopio; Granada: Bárbara Fiore, 2015.

Uno de los más hermosos libros álbum de ayer, de hoy y de siempre. Un día de playa, dos tonos. Un libro con paleta reducida, en dos tonos de acuarelas. Las ilustraciones son muy simples y expresivas. La autora juega con el pliegue central del libro, rompe las reglas respecto a su uso. Ese pliegue que parece detener el mar, separar dos universos. Este libro capta algo de eso que sucede con las personas niñas cuando juegan con el mar en la playa, esa fascinación ante la inmensidad y los juegos que habilita. ¿Está sola la niña?

Un libro que nos invita a mirar profundo, a volver a mirar, a poner en juego el ir y venir de las olas con el de las páginas. Como las gaviotas participan, le hacen el coro, la acompañan. Hasta que la ola lo cubre todo, y deja sus regalos, como podemos ver desde las guardas y en la contratapa. En 2009 La ola gana el primer premio al Mejor Libro Ilustrado entregado por el Gremio de Libreros de Madrid. Este libro sin palabras tiene muchas historias para contar.

Dice la autora en La trilogía del límite: “Siempre quise hacer un libro acerca del mar y las olas. Siempre me han atraído el crudo azul del mar y la brillante luz del sol. Tengo la sensación de que el flujo y el reflujo de las olas comparten el mismo ritmo que los libros. Y por encima de todo está el hecho de que cuando vemos el mar todos vemos lo mismo, sin que importe la parte del mundo en la que nos encontremos: niños y adultos por igual juegan a perseguir las olas y a escapar de ellas. Hay una felicidad instintiva implícita en ese juego. Intentas no mojarte, pero, al final, sucumbes a las olas.”

El libro forma parte de una trilogía, junto con Espejo y Sombras. La autora cuenta que siempre quiso representar una niña que entra en la fantasía desde la realidad. Y que con La ola estas ideas tomaron cuerpo.
Súper recomendadísimo para todo el mundo.

La piscina, de Ji Hyeon Lee. Buenos Aires: Calibroscopio; Granada: Bárbara Fiore, 2015.

Tirarse a la pileta cuando hace calor es de las mejores opciones que tenemos en la vida. Un libro que no puede ser más dulce y más íntimo. Ir solo o sola a la pileta. Encontrarse, animarse a sumergirse. Otra vez aparece un límite para ser cruzado, lo real y lo imaginario se dan cita, también desde el uso del color. La superficie aparece en blanco y negro, monocorde, masiva, alborotada y con ruido. El fondo de la piscina, en cambio, tiene colores, posibilidades, seres fantásticos, lugares maravillosos. Y en ese sumergirse sucede el encuentro entre el niño y la niña de esta historia. Abajo, en las profundidades, todo está por explorar.

Es un libro sobre el encuentro, el juego, las posibilidades. Los dibujos a lápiz son de una delicadeza y hermosura extrema. En ese andar por debajo, aparecen la alegría, el miedo, la búsqueda, el esconderse, todo un mundo subacuático que invita a una intimidad divertida. Realidad y fantasía se entremezclan, las dimensiones se trastocan y sucede la magia.
Recomendado para personas niñas –y no tanto-.

Dos novelas para compartir y disfrutar en la siesta

Konrad o el niño que salió de una lata de conservas, escrito por Christine Nöstlinger. Ilustración de tapa: Mar Villar. Ilustraciones de interiores: Frantz Wittkamp. Traducido por María Jesús Ampudia. Bogotá: Loqueleo, 2016.

La selección de Konrad es una invitación a sumarse a la propuesta que hizo la especialista Carola Martínez por las redes. Ella propone una campaña para leer a autores excelentes que no tienen la circulación que nos gustaría. Por eso propuso, bajo el hashtag #LeerANóstlinger, que nos dediquemos a explorar a la querida Christine Nöstlinger, premio Andersen 1984 entre otros muchos premios. “Mientras más leamos, es posible que más cantidad de gente se entusiasme. Podemos lograr que esta autora que es de lo mejor que hay en el mundo sea leída.”

¿Se imaginan recibir un niño por correspondencia? ¿Puede un niño salir de una lata de conservas? Parece que sí, pues esto le sucedió a la señora Bartolotti en esta novela desopilante, que juega con el absurdo, cargada de humor, crítica social, ironía, que rompe con algunos lugares comunes de lo que “se espera de los adultos” y los vínculos entre ellos y los niños, entre otras cosas.

“La verdad es que la señora Bartolotti tenía una manía: era aficionada a los cupones y a los boletines de pedido, le gustaban las ofertas rebajadas y las ofertas especiales más que nada en el mundo. Cuando en un periódico, o en un catálogo, o en una revista encontraba una tarjeta de pedido o cupón, lo arrancaba, lo rellenaba y lo enviaba. Era hasta tal punto aficionada a los boletines de pedido que nunca se paraba a pensar si el objeto le era útil. Por su manía de hacer pedidos, la señora Bartolotti había llegado ya a las mayores rarezas…”

La señora Bartolotti vive sola hasta que llega en un gran paquete muy pesado, Konrad, un niño perfecto, manufacturado especialmente para hacer todo bien. Aquí se produce un choque, ya que la mentada señora no es una madre que podamos llamar ideal. Los roles parecen estar cambiados y la voz legal de Konrad va a hacer contrapunto con la voz de su madre en una cotidianeidad en la que resaltan también el Sr. Egon, amigo de la Sra. Bartolotti y Kitti, su amiga inseparable. Pero una carta anuncia que la entrega tal vez haya sido un error…

Esta novela que nos invita a reír sin parar fue publicada hace ya cuarenta y cuatro años (en 1975) y es uno de mis Nöstlinger más selectos que perdura y no pasa de moda. Una lectura, para disfrutar en familia, por ejemplo, aunque también la recomiendo para las personas niñas que leen solas.

Cuando despierte el viento, escrito por María Fernanda Heredia. Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 2018. Colección Zona libre.

“Aquella mañana, las palabras que con frecuencia servían para definirla: rara, solitaria, obstinada… parecieron diluirse en la memoria de los demás como si nunca hubiesen existido. En cuestión de minutos, fueron reemplazadas por cuatro palabras lo suficientemente rotundas como para no dejar espacio a ninguna más: Josefina es una salvaje.”

Así comienza Cuando despierte el viento, una historia sobre el dolor, el duelo, los afectos, lo que no se dice, la soledad, el amor, las palabras, los encuentros. Se trata de la historia de Josefina, una adolescente que vive con sus padres. Los tres conviven con el recuerdo, y con el dolor de la pérdida. Su hermana Analuisa murió cuando ella era muy pequeña. Josefina es arisca, le cuesta encajar con otros. Su pasión es escribir y las historias son una especie de cueva que la mantiene a salvo. Hasta que conoce a Leo y entre ambos se encuentran. Hasta que sucede algo que hará que Josefina se ponga de lleno frente al dolor más profundo.

Escrita por la ecuatoriana María Fernanda Heredia, premio Norma-Fundalectura 2003 por su novela Amigo se escribe con H, esta novela propone una lectura que atrapa y conmueve. Recomendada para jóvenes lectores.

Dos para contar y contar, una y otra vez

El marinero del canal de Suez, escrito por Horacio Cavallo, ilustrado por Matías Acosta. Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora (Pípala), 2018.

“Pobrecito el marinero del canal de Suez,
navegando sin timón en su cáscara de nuez.
Quiere escribir una carta con tinta de calamar
y solo a pescado un cachorrito en alta mar.”

Una dupla bella la de este libro, con una edición cuidada y hermosa, de esas a las que Pípala nos tiene bien acostumbrados. Las ilustraciones de Matías Acosta son hermosas, sintéticas, con mucha fuerza expresiva.

Horacio Cavallo experimenta con el verso alejandrino y nos cuenta entre la rima y el absurdo una historia bella con reminiscencias de canción de cuna. La historia del marinero del canal de Suez que pesca para comer pero solo consigue cajas con seres que a su vez, tienen hambre como él. Piensa el marinero en una tortilla de algas, aunque le da miedo darse cuenta que tal vez solo pueda comer galletas de arena. Pero también invita a pensar en los refugiados de África y del sur de Asia que suelen elegirlo para llegar a Europa, porque es una salida directa al Mar Mediterráneo.

En la repetición poética uno entra en ese clima de canción de infancia, con un ritmo perfecto y mucho juego. Las pinceladas de Acosta son inspiradoras.
Recomendado para leer, mirar, pintar, canturrear y charlar con las personas más pequeñas de la casa.

Ahora que lo pienso, escrito por Martín Blasco, ilustrado por Ximena García. Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 2018. Colección Buenas noches.

“Era un sol. Blanco y lleno de cráteres, que brillaba en el medio de la noche.
Ahora que lo pienso… ¡Era una luna!
Una luna esponjosa, cargada de lluvia, que se expandía en el horizonte.”

Blasco se lo dedica a su hijo Tomás, y García a su papá. Y el libro pone en juego justamente ese compartir, ese amor total.

El formato cuadrado, la elección de la mayúscula de imprenta y las ilustraciones dulces, coloridas y amorosas de Ximena García arman un espacio perfecto para preguntarse y repreguntarse como lo hace Martín Blasco, con poesía, si las cosas son solo lo que son o además pueden ser muchas otras cosas. El sol, la luna, las nubes, los árboles, las montañas, las flores, si volvemos a mirarlas, seguro que descubrimos un sinfín de posibilidades.

Un Buenas noches que promete convertirse en esos para leer una y mil veces a las personitas más pequeñas, para leer, jugar, mirar –y volver a mirar-.

Clásicos de ayer, de hoy y de siempre

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, escrito por Robert Louis Stevenson, ilustrado por Simon Moreau. Traducido por Jeannine Emery. Buenos Aires: Unaluna, 2018.

Celebro esta apuesta de Unaluna. La edición ilustrada de grandes obras de la literatura universal, que hace circular algunos títulos imperdibles. La novela inmensa de Stevenson ilustrada magistralmente por Moreau, con un estilo gótico, oscuro, con un contraste entre luces y sombras maravillosas. Su gran formato también alimenta la ilusión de meterse en el libro. Hermosa experiencia, si puede, la de la lectura compartida de esta historia en familia.

Publicada por primera vez en 1886, esta historia es uno de los grandes clásicos de la literatura. ¿Se imaginan una droga para dividir el lado malo del bueno? Eso mismo es lo que crea el Dr. Jeckyll. El tema es que ese lado logra controlar su personalidad. Así nace el terrible y monstruoso Mr. Hyde. Utterson es el abogado que se propone resolver el misterio.

“Mr. Enfield y el notario cruzaron la pequeña calle, pero al llegar a la altura de la entrada, el primero levanto su bastón y lo señaló:
-¿Ha visto ya esta puerta?-preguntó. Y cuando su compañero le respondió que sí, añadió-: me trae a la memoria una historia muy particular.
-¿De verdad, y cuál es? –preguntó Mr. Utterson.
– Pues bien, fue así –replicó Mr. Enfield-. Sucedió cerca de las tres de la mañana en una sombría noche de invierno…”

Las ilustraciones de Simón Moreau son impactantes, cautivan, atraen y enriquecen esta edición imperdible de este clásico en el que conviven la intriga y el misterio en una versión que logra el espíritu de la obra original.
“Una cosa es reprimir la curiosidad, otra conquistarla.”, dice la contratapa de este libro. No se lo pierdan. Recomendadísimo para niños y niñas curiosos con ganas de leer.

Caperucita, escrito e ilustrado por Bethan Woollvin. Traducido por Jeannine Emery. Buenos Aires: Unaluna, 2018.

“Un día la mamá de Caperucita roja la llamó.
‘Por favor, llévale esta torta a tu abuela –dijo—Ella no se siente muy bien.’
Entonces Caperucita Roja comenzó a caminar hacia la casa de su abuela a través del bosque.”

Hasta aquí, podría tratarse de la versión más conocida, pero la propuesta de la ilustradora británica con esta Caperucita es original, hermosa, con un dibujo sencillo, en trazos gruesos, con los ojos que caracterizan a sus personajes, con perspectivas y cambios de tamaño muy interesantes y un trabajo exquisito con la paleta. Esta caperucita es muy ingeniosa y tiene un plan. Utilizando negro, rojo y gris, ofrece esta nueva propuesta para sumar a la colección de Caperucitas.

Este libro fue ganador en 2014 del Premio Macmillan, y en 2016 fue seleccionado por el New York Time como uno de los diez mejores libros ilustrados de ese año. Recomendado para niños y niñas pequeños. Si se quedan con ganas de seguir explorando a la autora, recomiendo también su versión de Hansel Y Gretel y Rapunzel.

Los cuentos de Willy, escrito e ilustrado por Anthony Browne. Traducido por Agustín Cadena. México: FCE, 2018.

“Cada vez que paso por estas puertas sucede algo increíble. Me lanzo a aventuras maravillosas.
Ven conmigo y te enseño…”

Anthony Browne lo hizo de nuevo. Este libro es totalmente maravilloso. Un gran libro mediador de lectura. Libros como puertas en las que el autor nos invita por un recorrido posible con referencias a algunos de sus libros preferidos. Cada doble página es una historia llena de detalles, de posibilidades. Y en todas hay una pregunta que interpela al lector.

Con su talento característico, no cuenta todo, ni hace obvio el recorrido que elige. Cada ilustración, como siempre, propone distintos recorridos y posibles vínculos. Desde las guardas, vamos entrando en este libro que nos sostiene la participación con preguntas al final de cada historia: “¿qué crees que pasó entonces? ¿de quién crees que era la huella? Si fueras yo, ¿qué habrías hecho?” y muchas más preguntas. Un libro maravilloso, muy inspirador de viejas y nuevas lecturas hasta el final: “La próxima vez, ¿por qué no me acompañas en mis viajes? O, mejor todavía, ¿por qué no haces tu propio viaje?Rapunzel, Peter Pan, Robin Hood, Alicia en el país de las maravillas son algunas de las historias que van apareciendo, rememoradas por Willy.

“Una vez crucé las puertas y (ya sé que suena loco) sentí que caía por un agujero oscuro y profundo: una cueva de conejo. Estaba tan honda que tuve tiempo de mirar a mí alrededor mientras iba cayendo. Las paredes se hallaban cubiertas llenas de anaqueles llenos de objetos curiosos”.

Un libro que invita continuar las historias que va contando Willy y a leer los libros que las inspiraron también. Recomendadísimo para niños, niñas, jóvenes y adultos, claro.

El árbol de lilas, escrito por María Teresa Andruetto, ilustrado por Liliana Menéndez. Córdoba: Comunicarte, 2006. Colección Vaquita de San Antonio.

“Ella salió de su casa.
Cruzó la calle, atravesó la plaza y pasó junto al árbol florecido de lilas.
Miró rápidamente al hombre. Al árbol.
Pero no se detuvo.
Había salido a buscar, y tenía prisa.
Él la vio pasar, alejarse, volverse pequeña, desaparecer.
Y se quedó mirando el suelo nevado de lilas.
Ella fue por el mundo a buscar. Por el mundo entero.”

Una historia de amor escrita poéticamente por María Teresa Andruetto. Un relato de búsquedas, de encuentros. De recorridos y aprendizajes también. ¿Es poesía? ¿Es un cuento? Un libro que se escapa de las clasificaciones y toma prestadas las formas de la poesía juglaresca, la tradición. El árbol de lilas es una retahíla que nos cuenta. ¿Se busca el amor? ¿Se encuentra?

Las ilustraciones de Liliana Menéndez son pregnantes y explotan de flores, color y texturas las páginas. La sombra de un árbol florecido de lilas nos acompaña durante todo el relato. Dos destinos que se van a cruzar, lo intuimos desde el comienzo pero nos dejamos llevar por la historia, los mapas astrales, la búsqueda de la protagonista a la voz de “¿Sos el que busco?”. Ella y él son los protagonistas. No tienen nombre, son ellos pero también somos todos buscando el amor, recorriendo los caminos, los lugares por los que pasamos, los lugares que tenemos ante los ojos pero que no miramos hasta que un día de pronto, lo vemos, allí está. Ella recorre el mundo buscando: pregunta una y otra vez. No sabe cuánto ni cuándo, pero hay una certeza de que va encontrar que recorre las páginas hasta el final.
Si leemos la dedicatoria, vemos que está dedicado a Alberto, su compañero de vida. Recomendadísimo para personas de todos los tamaños.

Con este gran relato que nos regala Tere Andruetto, termina este listado. Ojalá se multipliquen encuentros, búsquedas y lecturas, y de las conversaciones florezcan mil flores, o más.

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