“En el mundo hay cada vez más tecnología electoral y no menos, también en la Argentina”

Andrés Rombolá, gerente de Smartmatic, en Infobae (Foto: Santiago Saferstein)
Andrés Rombolá, gerente de Smartmatic, en Infobae (Foto: Santiago Saferstein)

Andrés Rombolá es el gerente para el Cono Sur de Smartmatic, una empresa que está en la Argentina desde el 2015, donde ganó varias licitaciones para la  implementación tecnológica en procesos electorales, la última un software para acelerar el proceso de transmisión de las actas desde las escuelas. Dice que ante los fantasmas que se generan en algunos sectores el único remedio es amigar a la tecnología con los electores, no imponerle nada. También asegura que la incorporación tecnológica es inevitable, como en cualquier área de la vida. Aquí, su diálogo con Infobae.

– Te convocamos porque Smartmatic ganó una licitación hace pocas semanas y queremos saber de qué se trata.

– Participamos en una licitación de transmisión de las actas electorales que convocó el Correo Argentino, donde competimos con cinco empresa. Después de la oferta técnica se hizo la apertura de los sobres económicos y fuimos los adjudicatarios del servicio.

– ¿Y de qué se trata exactamente el servicio?

– Nosotros le vamos a proveer al Correo un software que va a utilizar en sus impresoras multifuncionales y notebooks para hacer la transmisión de las actas. Antes se escaseaban y se transmitían a los 500 centros transmisores que estaban distribuidos en todo el país. Ahora a hacerlo desde las escuelas, va a haber 15000 escuelas que van a estar transmitiendo y se va a ahorrar gran cantidad del tiempo.

– Es un paso que se está eliminando, o se que el escrutinio será más rápido.

– Exacto. Antes cuando el presidente de mesa terminaba de elaborar el acta, el personal del Correo recogía las actas de la escuela y las llevaba a alguno de los 500 centros de transmisión donde se escaneaba y se transmitían a los servidores de escrutinio. Ahora, al hacerlo directamente desde las escuelas, nos vamos a ahorrar el tiempo en que las actas iban desde las escuelas hasta los centros de transmisión.

(Santiago Saferstein)
(Santiago Saferstein)

– ¿Hay que capacitar a los presidentes de mesa para que puedan hacer la transmisión?

– Los presidentes de mesa serán capacitados como siempre, lo que habrá ahora es personal de Correo en cada una de las escuelas que realizarán el escaneo del acto y la transmisión. Ahí mismo se pueden hacer copias tanto para el presidente de mesa como para cada uno de los fiscales.

– Justamente esta semana el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que este año el escrutinio será más rápido a partir de este servicio. Hablemos ahora de Smartmatic, cuántos años tiene, cuántos hace que está en la Argentina, en qué países está presente.

– La empresa nació en el 2000 y llegó a la Argentina en el 2015, cuando hicimos una prueba piloto de voto electrónico en La Falda y Marcos Juárez. También participamos en el escrutinio en la provincia de Córdoba. Luego, en el 2017, ganamos un proyecto para la validación de votantes a través de la biometría en las escuelas de frontera, que también ganamos por licitación.

– Ese es un proyecto muy importante, al que le di mucha relevancia en su momento cuando lo presentó la Cámara Nacional Electoral, porque está la sospecha de que ciudadanos de países limítrofes crucen solo para votar en el marco de políticas clientelar.

– El proyecto salió muy bien, tuvimos una alta tasa de validación. Cuando los países empiecen a ponerse tecnología al proceso electoral, empiezan a validar la identidad del elector, el paso más importante para darle legitimidad al proceso electoral. La prueba no fue vinculante y continuó la validación tradicional que realizaba el presidente de mesa y los fiscales, pero fue un paso realmente muy significativo porque los electores se sintieron muy cómodos y pedían más tecnología, incluso.

(Santiago Saferstein)
(Santiago Saferstein)

– Esta es la trayectoria en la Argentina. ¿Y en otras partes del mundo?

– Smartmatic se expandió por todo el mundo. En el 2018 ganamos la licitación en el condado de Los Angeles, que es un proyecto por siete años para la entrega de 31 mil máquinas de votación y rediseño de todo el sistema de votación y ya abrimos oficina en Santa Mónica, donde tenemos 200 personas trabajando para este proyecto. Recientemente recibimos la grata noticia de que ganamos la licitación para el recuento de votos de Londres para el año 2020. Este año por cuarta vez vamos a hacer las elecciones en Filipinas, son 50 millones de votantes y hay que repartir los escáners por más de 7200 islas.

– Uy, qué complicado suena eso.

–  Trabajamos en las elecciones de Estonia, que es voto por internet, donde desarrollamos uno de los sistemas más seguros del mundo en la materia. También hicimos el referéndum de Italia en Veneto y Lombardía. Hicimos el referéndum en Noruega, estamos trabajando con el comité electoral en Dinamarca. La empresa tomó un volumen importante para convertirse en la empresa electoral número uno del mundo.

– ¿Por qué la tecnología genera temor en materia electoral? En general sucede, pero me parece que en otras áreas se la acepta, como en el sistema bancario por ejemplo.

– Yo creo que hay que hacer que la gente se amigue con la tecnología. En lo electoral, pienso que menos es más. Si queremos imponer un sistema nuevo todo de golpe, va a ser difícil. Pero si vamos despacio, si se va haciendo de a poco, si se le explica que todas las máquinas tienen comprobante en papel, se puede comprobar todo en la urna. Hay que ir haciendo que la gente se amigue con la tecnología. Las máquinas son precisas y todo está con respaldo en papel y genera más confianza en el sistema electoral.

– Obviamente que el acto más sagrado en una democracia es el momento de votar, si no hay consenso sobre la transparencia en ese momento las cosas se hacen muy difíciles, pero una votación no es solo la empresa que brinda tecnología. Es un sistema de control judicial, que tiene que tomar sus recaudos mucho tiempo antes, que involucra a muchas personas que están involucradas. No debería haber tanto temor.

– Bueno, la tecnología tiene que estar acompañada de un respaldo físico, tiene que estar acompañada de las leyes, de las autoridades. La tecnología no puede hacer los controles, brinda más seguridad, pero no puede evitar que venga una persona y tire una máquina. Tiene que haber control físico. No es que nos relajamos y no controlamos más. La tecnología brinda más seguridad pero no puede hacer todos los controles. Sino que a todos los controles tienen que continuar aún en una elección tecnológica y, cuando corresponda, que haya peritos informáticos de los partidos políticos.

– Tecnología es más que el cuco del voto electrónico. Hay cantidad de cosas que se pueden hacer para un escrutinio más rápido. Ahora, hay países que tienen voto electrónico, y otros que no. Y países que están volviendo del voto electrónico. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

– La tecnología electoral está avanzando en todos lados, en la velocidad de escrutinio, en la comprobación de identidad. Hay cada vez más tecnología, no menos. Todos los países que tienen voto electrónico tienen voto en papel, salvo Brasil o la India. La gente pedirá más tecnología.

– Además, no solamente avanza en lo electoral, sino en todas las áreas. En unos años no vamos a tener más billete papel, pagaremos con billeteras electrónicas. 

– Avanza en la vida. En el referéndum que hicimos en Noruega se podía votar en papel o por internet, y el 82% de la gente eligió votar por internet.

– ¿El fantasma que genera el voto electrónico a qué se debe? ¿Tendrá que ver con algo antropológico, como las personas que se resisten a las vacunas, fuera de cualquier validación científica? ¿Habrá algo atávico?

– Cuanto más se le explique a la gente, más se muestren las ventajas, cuanto más transparente sea la utilización de tecnología, cada vez habrá más adopción. Tiene que ver que es simple, es fácil, que lo puede controlar. Así perderá el miedo. Cuando hicimos la prueba de biometría, se hicieron varias entrevistas en Formosa, y mucha gente pedía más tecnología, estaba muy de acuerdo con la verificación biométrica. No hay que avasallarla a la gente, hay que explicarle y que la gente termine eligiendo lo mejor.