Mensajes políticos, Hugh Hefner y un fantasma: curiosidades detrás del icónico cartel de Hollywood

Símbolo de la ciudad de Los Ángeles y escenario panorámico de cientos de películas, el imponente cartel de Hollywood ubicado sobre la colina del monte Lee, en el parque Griffith, es un ícono representativo de la industria cinematográfica estadounidense. Con sus enormes letras blancas de 14 metros de alto y 106 metros de largo, es visible desde distintos puntos de la ciudad

Lo cierto es que es un lugar mítico que forma parte de la esencia de la ciudad y es una fotografía repetida de películas y series, y que con el tiempo se ha convertido en una de las atracciones turísticas más visitada por millones de viajeros.

El origen

El letrero que se instaló en su ubicación actual, el 13 de julio de 1923, dictaba una palabra distinta a la actual: ‘Hollywoodland’. Además, no tenía nada que ver con la industria del cine. De hecho, nació como una campaña de marketing que quería anunciar una urbanización que estaba construyendo el promotor inmobiliario H.J. Whitley.

En principio, las letras iban a permanecer a la vista de toda la ciudad durante un año y medio, pero el auge del cine estadounidense, cuyos principales estudios se encontraban en Hollywood, hizo que aquellas letras se convirtieran en un ícono para la industria, por lo que aún hoy perduran.

La ubicación

El monte Lee lleva el nombre del antiguo propietario de la concesionaria de automóviles Callidac de Los Ángeles, Don Lee. El empresario extendió su negocio a la radio en 1926 con la compra de la estación KHJ, y otras estaciones en la costa oeste. Sin embargo, su campo laboral dio un giro cuando en 1930 vio la oportunidad de liderar el desarrollo de la televisión abierta.

En 1938 compró una parcela en la cima de una montaña, justo detrás del letrero, para ubicar su estación de transmisión de televisión en VHF, que funcionó hasta 1951 aunque el sitio todavía lleva su nombre.

Una tragedia y un mito

Los Ángeles siempre fue reconocida por ser la cuna de los sueños y esperanzas de jóvenes que vienen de distintas ciudades para probar suerte y conseguir su gran oportunidad de ser estrellas de la pantalla grande. Sin embargo, las historias de sueños frustrados abundan. Un caso emblemático el de la actriz Peg Entwistle.

Una actriz joven con un futuro prometedor por delante, Entwistle se mudó a la ciudad de Hollywood para poder conseguir el papel de su vida, pero no todo fue como esperaba.

Perdió la esperanza de conseguir el papel que salvaría su carrera, y cayó en una fuerte depresión. En 1932 tomó la triste determinación de saltar desde la letra “h” del letrero de Hollywood. Luego de su trágica muerte, sigue habiendo relatos de quienes afirman ver el fantasma de una mujer esbelta rubia, con ropa de la década de 1930, y afirman que huele a gardenias, su perfume preferido.

El paso del tiempo, uno de los enemigos del cartel

Los años pasaron y el cartel se vio notablemente más deteriorado debido a que las letras no estaban hechas para durar tanto. Sin embargo, el destino cambió cuando en 1949 la Cámara de Comercio de Hollywood decidió renovarlo y redujo la palabra solo a “Hollywood”

Las letras no estaban hechas para permanecer tanto tiempo
Las letras no estaban hechas para permanecer tanto tiempo

Y aunque hubo una mejora en cuanto al cuidado del letrero, aún le faltaba un poco más de cuidado. Fue así que  la ciudad declaró el letrero Monumento histórico-cultural de Los Ángeles en 1973, y en 1978 el cantante Alice Cooper y el editor Hugh Hefner organizaron una recaudación de fondos masiva para restaurarlo.

Cada letra pertenece a un donante que es además quien se encarga de su mantenimiento. De esta forma, cada letra es propiedad de su conservador. Como curiosidad, es de dominio público que la letra “Y” era propiedad del fundador de Playboy y una de las “O” pertenece a Warner Bros Records.

El cartel se rehizo en acero, y las letras miden un poco menos que antes: 13,7 metros de alto, ocupando una superficie lineal de 106,7 metros.

Hugh Hefner, el gran salvador

A pesar de su popularidad y de la importancia cultural que guarda el emblemático letrero, un grupo de inversores de Chicago quiso construir un complejo de cuatro mansiones de lujo donde se ubican las famosas letras en 2010. Pero personajes tan famosos como Spielberg, Schwarzenegger y varios estudios de cine donaron gran parte de su dinero para comprar los terrenos necesarios para salvar el famoso cartel.

El fundador de la revista playboy se involucró para que el cartel permaneciera en el mismo lugar
El fundador de la revista playboy se involucró para que el cartel permaneciera en el mismo lugar

De este modo, Hefner donó los últimos 900.000 dólares que faltaban para poder realizar la operación de compra y conseguir preservar este símbolo.

De difícil acceso

Hasta el año 2000, el acceso a este lugar era muy sencillo ya que se podía llegar en vehículo, pero a partir de entonces se convirtió en una odisea para los visitantes. Y es que los propietarios de las casas residenciales de la zona aledaña al cartel no soportan la presencia de los turistas. Así que pusieron indicaciones falsas en toda la ciudad y restringieron el área de estacionamiento en las calles de Hollywood Hills, generando confusión entre los visitantes.

También es ilegal acercarse a tocar las letras. El cartel se encuentra vallado, y la policía instaló un sistema de seguridad con detectores de movimiento y cámaras de vigilancia para evitar accidentes y cambios de letras. La forma correcta de acceder es a través de un mirador que se encuentra detrás de las letras con el tour del Hollywood Sign Trust, una asociación sin fines de lucro cuyo único objetivo es proteger y defender el símbolo.

El cartel, una forma de comunicar la disconformidad de los ciudadanos

Aunque esté prohibido tocar las letras, en algunas ocasiones especiales algunas personas lograron acercarse y modificar su mensaje por otro. En el 2017, el cartel se transformó en “Hollyweed”, haciendo alusión a la marihuana (weed es marihuana en inglés), después de la aprobación de una ley que despenalizaba la marihuana en el estado de California. El mismo mensaje ya había aparecido en otras dos ocasiones: en 1976 y 1983. En 1987, se convirtió en “Ollywood”, en protesta contra Oliver North en el escándalo Irán-Contra, y el mismo año, el cartel pasó a llamarse “Holywood” con motivo de la visita del papa Juan Pablo II a Los Ángeles.

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