Un libro argentino no pasó el filtro de la policía política cubana

Los artistas cubanos Iris Ruiz y Amaury Pacheco con el afiche que compraron en Santiago de Chile y que les fue decomisado al regresar a Cuba

Volver del exterior y que la aduana te incaute libros por considerarlos “subversivos”… Parece la década del 70. Pero no, es Cuba, 2019.

El matrimonio de artistas cubanos Iris Ruiz y Amaury Pacheco visitó Chile y Argentina para dar charlas sobre la situación en la isla y denunciar el intento del régimen de institucionalizar la censura y extender el control a toda manifestación de arte, incluso privada, a través del decreto 349.

Por protestar en la isla contra esta arbitraria medida del nuevo presidente, joven de edad pero viejo de ideas –Miguel Díaz Canel es el primer jefe de Estado cubano que no pertenece a la generación de la Sierra Maestra-, Amaury había sido arrestado por la policía junto a otros artistas y pasó unos días en calabozo.

Está acostumbrado. Él y su esposa, así como otros activistas culturales, viven bajo constante vigilancia y acoso por parte de la Seguridad del Estado, que destina un cuerpo especial a estos casos: advertencias “amables” apercibimientos, seguimiento, difamación (“contrarrevolucionarios”, “agentes extranjeros”…), arrestos e incluso la amenaza velada de quitarles la patria potestad de sus hijos (funcionarios de Minoridad recorren los vecindarios inquiriendo sobre la familia) son el pan cotidiano de estos artistas que sólo aspiran a expresarse libremente.

El poeta Amaury Pacheco y la actriz Iris Ruiz (der) en la conferencia sobre “Derechos culturales y desafíos a la libertad artística en Cuba”, junto a Diana Arévalo, Coordinadora de Proyectos de CADAL
El poeta Amaury Pacheco y la actriz Iris Ruiz (der) en la conferencia sobre “Derechos culturales y desafíos a la libertad artística en Cuba”, junto a Diana Arévalo, Coordinadora de Proyectos de CADAL

En Buenos Aires, por invitación del Centro para la Apertura y el Desarrollo de Latinoamérica (CADAL), Ruiz y Pacheco dieron conferencias y entrevistas -estuvieron en el estudio de Infobae– y se reunieron con personalidades de la política y la cultura argentinas.

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De un almuerzo con la socióloga y ensayista Claudia Hilb, se llevaron de regalo su libro Silencio Cuba. La izquierda democrática frente al régimen de la Revolución Cubana (Edhasa, 2010), una severa crítica a quienes siguen defendiendo al castrismo en nombre de ideales que éste ha traicionado hace tiempo.

En la Cuba actual, mientras los funcionarios del régimense enriquecen haciendo negocios “capitalistas”, el resto de los cubanos sigue obligado a someterse al control del Estado para la más mínima iniciativa y actividad individual, sea ésta comercial, artesanal o incluso artística. Si el decreto 349 se aplica, hasta los payasos que animan fiestas infantiles deberán registrarse y cobrar sus honorarios a través del Estado…

Al llegar Iris y Amaury a La Habana, de regreso de Santiago de Chile y Buenos Aires, les decomisaron todo el material que llevaban: siete libros y un afiche del plebiscito de 1988 en Chile por el NO a Pinochet, comprado en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de la capital chilena.

Los libros decomisados, además del de Hilb, eran: Otra grieta en la pared. Informe y testimonios de la nueva prensa cubana, de Fernando J. Ruiz; Las Damas de Blanco. Las mujeres de los prisioneros de la Primavera Negra de Cuba, de Erika Lüters Gamboa; Ensayos progresistas desde Cuba, de Manuel Cuesta Morúa; La noche no será eterna, de Oswaldo Payá; Antes que amanezca y otros relatos, de Jorge Olivera Castillo; y Los derechos fundamentales y el orden jurídico e institucional de Cuba.

Burocracia obliga: el recibo de los libros incautados
Burocracia obliga: el recibo de los libros incautados

En Cuba, el próximo 24 de febrero, tendrá lugar un plebiscito para aprobar la nueva Constitución, Más que nueva, gatopardista: mantiene la dictadura de partido único y el control férreo del Estado sobre todas las áreas de actividad. 

Tal vez por eso, decomisaron el afiche del plebiscito chileno: nada por el estilo podrá imprimirse en Cuba. El gobierno no permite que se haga campaña por el “NO”. Hasta el plebiscito de Pinochet fue más democrático que el del castrismo.

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