Por casualidad encontraron 27 entierros en un antiguo reformatorio donde niños fueron encadenados y violados

Investigadores del sur de Florida junto con antropólogos han exhumado cuerpos desde el 2013 Foto: REUTERS/Edmund D. Fountain/Pool)

Trabajadores del Departamento de Protección Ambiental de Florida se preparaban para limpiar combustible regado en en suelo debido a un derrame cerca del antiguo reformatorio para niños Arthur G. Dozier cuando encontraron 27 entierros clandestinos que podrían pertenecer a alumnos de esta escuela.

Un informe de las autoridades detalla que el mes pasado un subcontratista usó un radar de penetración con el que se encontraron 27 excavaciones que consideran podrían ser tumbas sin marcar, ya que también se ubica a 150 metros del cementerio de Boot Hill, informó Miami Herald.

Investigadores de la Universidad del Sur de la Florida (USF) ya había hecho una investigación y exhumación de cuerpos en 2012 en la propiedad de la escuela, incluido el cementerio cercano que está marcado con pequeñas cruces de metal blanco, las autoridades locales informaron que había 31 cuerpos en las parcelas. Los antropólogos de la USF encontraron otros 24, en su mayoría cuerpos de niños.

Sin embargo en las declaraciones de los niños (ahora adultos) que vivieron allí su juventud, se estima que pudieran ser hasta 100 niños los que murieron entre 1900 y 1973. La escuela-reformatorio que se ubica cerca de la ciudad Marianna, a unas 60 millas (96 kilómetros) al oeste de Tallahassee, fue cerrada permanentemente en 2011.

Las cruces encontradas a un costado de la escuela-reformatorio para niños Arthur G. Dozier también llamado “Casa blanca”, no correspondían con los entierros encontrados, ni siquiera se encontraron registros bien documentados de los niños que fallecieron y los motivos  Foto: (December 10, 2012. REUTERS/Michael Spooneybarger)
Las cruces encontradas a un costado de la escuela-reformatorio para niños Arthur G. Dozier también llamado “Casa blanca”, no correspondían con los entierros encontrados, ni siquiera se encontraron registros bien documentados de los niños que fallecieron y los motivos  Foto: (December 10, 2012. REUTERS/Michael Spooneybarger)

La escuela Arthur G. Dozier era en realidad un reformatorio administrado por el estado para niños varones con problemas de conducta: ya fuera por robar autos, faltar a la escuela o, en el caso de los de 1 año de edad, que necesitaban un orfanato cuando no había ninguno disponible.

El gobernador Ron DeSantis envió una carta al presidente del condado de Jackson, Clint Pate, el miércoles solicitando que la comisión trabaje con varios departamentos estatales para abordar los hallazgos y el “mejor curso de acción”.

“Espero trabajar en conjunto y ofrezco mi apoyo total y colaboración para asegurar que este problema se maneje con la mayor sensibilidad y cuidado”, escribió DeSantis en el documento.

Algunos niños murieron en circunstancias desconocidas, según familiares.
La mayoría de los registros de muertes en la escuela no mencionan una causa. Oficialmente, los niños murieron en un incendio y una epidemia de gripe. Y a veces les decían a los padres pobres y poco instruidos que sus hijos habían muerto en accidentes o peleas.

Segregación, violaciones y maltrato

La escuela, más de 60 millas (96 kilómetros) al oeste de Tallahassee, fue una vez la institución de reforma más grande para niños, abierta por más de un siglo. Y hasta 1959-61, Bryant Middleton de Gainesville fue uno de los cientos de hombres abusados ​​en la escuela estatal.

Entre sus memorias relata que las palizas que acababan siempre en chorros de sangre se encontraban entre los horrores mínimos que vivió en carne propia. Actualmente las pesadillas todavía lo despiertan en la noche en donde se sueña siendo un residente de “esta casa del mal”.

“El señor Curry me entrevistó esa misma tarde y me hizo varias preguntas, en su mayoría de naturaleza sexual, e incluso me mostró un libro con imágenes de penes. Quería saber qué tipo de sexo disfrutaba y ¿tenía una novia con la que estaba teniendo sexo? Es un poco extraño estar haciendo ese tipo de preguntas a los niños de 13 años, pero uno de los otros muchachos me había dicho antes qué esperar en cuanto a las preguntas… ‘Nadie sabrá nunca lo que te pasó y estarás aquí para siempre´, me dijeron”, cuenta en sus memorias sobre lo ocurrido en este lugar.

“Los huesos todavía gritan”

En abril de 2017 el Senado se unió a la Cámara de Representantes el miércoles y aprobó por unanimidad una resolución (SR 1440) que reconoció el abuso físico y sexual de los niños que fueron enviados a ese reformatorio y pidieron disculpas a una docena de ex alumnos de Dozier que estaban sentados en la galería pública del Senado.

El senador Darryl Rouson, un demócrata de San Petersburgo que patrocinó la resolución dijo: “los huesos todavía gritan. Esta resolución en nombre de este Senado de Florida se compromete a garantizar que los niños de Florida estén protegidos de este tipo de abuso y violaciones de la decencia humana fundamental”.

“Me llenaron los ojos de lágrimas porque me dio la sensación de que habían admitido lo incorrecto que nos habían hecho”, dijo uno de los asistentes, Johnny Lee Gaddy, un residente de Brooksville de 71 años que fue enviado a Dozier como un niño de 11 años en 1957, fue enviado allí por ausentismo escolar: “tartamudeaba y los niños me molestaban y se burlaban demasiado de mí por eso no iba, ese fue el motivo por el que me enviaron al reformatorio”.

La tumba más grande ya conocida está en el lado norte del campus, donde los niños afroamericanos fueron enterrados cuando la escuela estaba segregada y los blancos se ubicaban en instalaciones con mejores condiciones que los chicos afroamericanos.

Es en este sitio donde 31 tumbas están marcadas con cruces blancas, pero los investigadores dijeron que creían que no correspondían con los sitios de enterramiento reales.

Las 27 tumbas posibles están en el lado norte del campus, donde los niños afroamericanos fueron enterrados cuando la escuela estaba todavía separada de forma racial.

La documentación del informe final presentado por la USF en 2016 recoge que la “causa o forma de muerte de la mayoría de los casos es desconocida. “Enfermedades infecciosas, neumonía, incendios, traumas físicos y ahogamiento” aparecen como las causas más comunes de fallecimiento registradas”, describió el informe.

El informe muestra también la existencia de un “patrón de mortalidad alto entre los chicos que murieron tras intentar escapar del reformatorio”, y, aunque el mal estado de los esqueletos hallados impide determinar con certeza la causa de la muerte, sí resultó posible el uso de la prueba de ADN en muchos casos.

La recontrucción facial de un cráneo de un joven de alrededor de 12 años encontrado en el área  Foto: (Universidad del Sur de la Florida)
La recontrucción facial de un cráneo de un joven de alrededor de 12 años encontrado en el área  Foto: (Universidad del Sur de la Florida)

En conjunto, existen “pruebas sustanciales de deficiencias nutricionales, mal cuidado dental (la gran mayoría de los chicos presentan extensas caries y abscesos), pobre desarrollo óseo y crecimiento, además de infecciones de oído.

Si bien el informe no determina la existencia de actos criminales, arroja que, en el 34,5 % de los casos, la “causa y circunstancias de las muertes son completamente desconocidas, sin documentar”, con un 20 % entre los chicos blancos y un 44 % entre los negros.

Se mencionan tres casos de muertes de menores por homicidio cometido supuestamente por otros chicos y la existencia de túneles en el sótano de un edificio del gimnasio del reformatorio, conocido entonces como el “cuarto de las violaciones”, donde, al parecer, se abusaba y agredía sexualmente a los chicos.

El documento señala que el 67 % de los chicos enterrados en el reformatorio Dozier eran afroamericanos. Además, no era infrecuente que las familias fuesen notificadas de la muerte de los jóvenes días o incluso semanas después de que estos fueran enterrados en el reformatorio.