El Central aflojó el “apretón monetario” y busca que suban las tasas de los depósitos y bajen las de los créditos

La sede del Banco Central, en la City porteña (Manuel Cortina)

Las autoridades del Banco Central sorprendieron en el comienzo de la semana, y previo a la apertura de los mercados, con la decisión del Comité de Política Monetaria (Copom) de flexibilizar el “apretón monetario” que mantiene desde octubre de 2018 cuando se fijó la meta de emisión de base cero, al establecer por “única vez” el criterio bimestral, como un mes antes había anticipado para el cómputo de los encajes bancarios (inmovilización de parte de los depósitos) sólo para la porción del ahorro a plazo fijo a 30 días.

De ahí que si bien algún análisis apresurado puede interpretar que se trató de un cambio de metas de la autoridad monetaria, en realidad se trata de un ajuste transitorio en un mes atípico, como también ocurre en enero, en la que la demanda de pesos se comporta de manera diferente a lo habitual, por las mayores necesidades de circulante del público que puede gozar de las vacaciones escolares de invierno.

Eso es lo que quedó claro en el comunicado de prensa:  “En consonancia con el plazo bimestral del cómputo del requisito de encaje definido por el Directorio del BCRA el 19 de julio pasado, adaptar a un plazo bimestral la evaluación del cumplimiento de la meta de base monetaria (BM) en el bimestre julio-agosto. La meta promedio en el período se mantiene sin cambios en 1.343 millones de pesos”.

El BCRA decidió adaptar a un plazo bimestral la evaluación del cumplimiento de la meta de base monetaria (BM) en el bimestre julio-agosto. La meta promedio en el período se mantiene sin cambios en 1.343 millones de pesos

Y agrega: “En una actitud precautoria, los bancos están integrando encajes durante el mes de julio por un monto mayor al requerido para el bimestre, esperándose por lo tanto una integración menor en agosto. Con el fin de que el esquema no se vuelva excesivamente contractivo en julio y expansivo en agosto, el Copom ha decido usar el promedio bimestral para determinar el cumplimiento de la meta de BM en este período”.

Según se desprendía del último Informe de Política Monetaria, en el Central no se quería hacer ningún cambio hasta agosto, pero, al parecer, se encendió una señal de alerta cuando los técnicos de la entidad comenzar a observar que los bancos empezaron a concentrar la integración de encajes en la primera quincena de julio, y el proceso no se modificó en el inicio de la segunda mitad del mes cuando a priori se esperaba lo contrario, y no pasó.

La consecuencia de ese fenómeno, de no haber hecho nada el Copom, hubiese sido un brusco salto de las tasas de interés de referencia de mercado, pero con un arrastre de exceso de liquidez para agosto, con el efecto inverso en la semana de las elecciones, como ocurriera en diciembre y enero último, pero ahora en medio de la natural incertidumbre que genera el escenario de las PASO.

Efectos sobre el costo del dinero

Como al mismo tiempo se dispuso “mejorar la transmisión de la tasa de las Letras de Liquidez (Leliq) a la tasa que reciben los ahorristas” al haber subido el último viernes en o elevar en 3 puntos porcentuales la fracción de los encajes por los depósitos a plazo fijo que las entidades están habilitadas a integrar con ese instrumento, se espera que la tasa promedio de rendimiento de los depósitos suba también un par de puntos porcentuales de un rango de 43,5% anual (3,6% al mes) para los montos inferiores a $100.000 y de 48% anual para los superiores al millón de pesos, aunque algunas entidades oficiales ofrecen hasta 50% (4,11% mensual) para las colocaciones online de no clientes.

La tasa promedio de las colocaciones a plazo fijo se ubica en el rango de 3,6% a 4,1% en un mes, entre 1 y 2 puntos porcentuales por arriba de la tasa de inflación esperada para julio

Mientras que del lado del costo del crédito, a diferencia de lo que suele ocurrir habitualmente que tiende a moverse en la misma dirección que las tasas de interés que las entidades ofrecen a los ahorristas, ahora cabe esperar el efecto inverso, como consecuencia de la baja transitoria del porcentaje de inmovilización de los depósitos a 30 días que dispuso la autoridad monetaria el último viernes, con con cómputo bimestral.

De ahí que la tasa promedio de los préstamos personales, que según la estadística del Banco Central se ubicó en la última semana en el rango de 66% anual; y 62% anual para los adelantos en cuenta corriente en el plazo de 1 a 7 días para grandes clientes (más de $10 millones), podría consolidar la tendencia moderadamente bajista que iniciara en la última semana de junio.

De todas formas, de la decisión del Copom se desprende que la principal preocupación del Central que el objetivo primario es dar la señal al mercado de que no se quiere “sobreactuar” con el apretón monetario que ha comenzado a dar muestras de efectividad para reducir la tasa de inflación mes a mes, mientras en el mercado de cambios se observa que hay más oferta que demanda, y que explica que la autoridad monetaria mantenga su política de intervención como principal comprador en la plaza de futuros para estabilizar el mercado, cuando la propia incertidumbre electoral hacía pensar que a esta altura del año estuviera haciendo lo contrario.

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