Pesimismo en el Día de la Exportación

(Presidencia)

La Cámara de Exportadores celebró el Día de la Exportación con una importante presencia de funcionarios y una nutrida audiencia de empresarios que escucharon con paciencia la descripción de las tareas desarrolladas durante los últimos tres años y medio. Desde el canciller Jorge Faurie, quien se explayó sobre la necesidad de continuar con la tarea de apertura y una mayor integración al mundo, hasta la secretaria de Política Minera, Carolina Sánchez, describiendo el escaso desarrollo del sector en comparación con otros países y los beneficios que aportaría a las provincias.

El optimismo oficial contrastó con las preocupaciones por la situación económica y la incertidumbre sobre las políticas futuras para apuntalar las exportaciones. El ministro de Agricultura, Miguel Etchevehere, resaltó el aumento de la producción agropecuaria, la recomposición de la ganadería, los acuerdos sanitarios para abrir mercados y la contribución del Belgrano Carga para reducir los costos de transporte. Este discurso tuvo momentos apasionados cuando se refirió a los resultados de las elecciones del último domingo y los temores de una vuelta a los controles que podrían distorsionar la capacidad de los productores de tomar decisiones. El énfasis político podría explicarse por el ejercicio de la representación gremial del campo que siempre manifestó su desacuerdo con las políticas aplicadas en el período 2008-2015.

El gobierno del presidente Macri lanzó en varias oportunidades iniciativas para impulsar las exportaciones. La secretaria Bircher y el subsecretario Lavigne detallaron los cambios en los procedimientos y la eliminación de las trabas burocráticas que dificultaban los trámites con el propósito de acelerar el despacho de las exportaciones. El detalle importante y que resalta esta iniciativa fue la referencia a la participación del mismo presidente Macri en las mesas de exportación con el fin de escuchar las opiniones de los productores y efectuar un seguimiento del cumplimiento de los compromisos.

El trabajo micro o el objetivo de desburocratizar el Estado para allanar el trabajo de los exportadores es una tarea necesaria pero insuficiente en las actuales condiciones competitivas de la economía mundial, donde todos los países tienen el objetivo de aumentar su participación en el mercado global.

La política exportadora necesita de macroeconomía que permita previsibilidad, acceso al crédito, facilidades para incorporar tecnología y el desarrollo de una infraestructura de transporte que pueda compensar la lejanía de los principales mercados. Los desequilibrios macroeconómicos reflejados en la inflación, oscilaciones del tipo de cambio real y las altas tasas de interés se convirtieron en las principales trabas para lograr el aumento de las exportaciones a pesar de las expresiones de buenos deseos que permearon todos los niveles del Gobierno.

Las exportaciones aumentaron en cuatro años 8,3%, desde los 56.784 en 2015 hasta 61.521 millones el año pasado. Si bien las cifras están influenciadas por la desaparición de las exportaciones de energía y también por la sequía de 2017, no expresan un dinamismo para un país que necesita obtener divisas para bienes intermedios y modernización de su sector industrial y afrontar los pagos de la deuda externa. Esta situación obliga a diseñar una estrategia de crecimiento basada en un modelo exportador. El presidente de la Cámara, Enrique Mantilla, mencionó la necesidad de crear un Fondo Estructural para la Promoción de Exportaciones con la colaboración de los organismos financieros internacionales.

El secretario Horacio Reyser efectuó una descripción del Acuerdo Mercosur-UE como un aporte decisivo para la apertura y expansión del sector exportador. Este acuerdo, que ha sido cuestionado por los candidatos del Frente para Todos, no podrá ser reabierto. Ni Europa ni los restantes socios del Mercosur aceptarían una renegociación que se extendió por 20 años. Pero cualquiera sea la suerte, el debate dejó en claro la necesidad de encarar una política global para mejorar las cifras del comercio exterior y romper en algún momento con la reiteración de las crisis de balanza de pagos que desde hace décadas impiden el desarrollo sostenido de la Argentina y arrojan cada vez más gente a la pobreza.

El autor es diplomático.