Es deportista, médico y modelo: la historia del joven argentino que deslumbra por las pasarelas del mundo en silla de ruedas

Eric Schauvinhold conversando con Infobae

“Mi primer amor fue el básquet, yo dedicaba todo mi tiempo a ese deporte.  Había tenido la oportunidad de vivir de y para el básquet. Pero se ve que ese no era mi destino”, dice Eric Schauvinhold con firmeza. El joven, que hoy tiene 27 años y nació en Concordia, Entre Ríos, sufrió un accidente automovilístico que le dañó la espalda y le imposibilitó volver a caminar, cuando tenía 17. Antes de ese momento trágico en su vida, integraba la selección nacional de aquel deporte que amaba y su sueño era convertirse en un deportista profesional.

Después de mucho dolor y de lentamente aceptar su nueva realidad, en 2009 decidió mudarse a Buenos Aires para estudiar Medicina. Hoy está haciendo la residencia en el hospital Ramos Mejía: su especialidad es la anatomía patológica. A grandes rasgos, es la especialidad que se encarga de mirar biopsias pequeñas en un microscopio, las analiza, las interpreta e informa si un paciente tiene cáncer o no.

El fotógrafo Gabriel Machado descubrió a Eric por la calle y lo invitó a hacer fotos

Un día, mientras iba hacia la Facultad de Medicina, se cruzó por la calle con el fotógrafo profesional Gabriel Machado, quien al verlo lo invitó a realizar una sesión de fotos. Por supuesto, Eric aceptó. De inmediato, el fotógrafo publicó en su cuenta de Instagram las imágenes que le había tomado y, al poco tiempo, la agencia italiana Iulia Barton se contactó con el joven para invitarlo a desfilar en la Fashion Week Milán. Desde entonces, Eric participa en desfiles por el mundo y hace campañas publicitarias.

— ¿Por qué empezaste a estudiar medicina?

—Empecé a estudiar medicina después del accidente que tuve.  Me ayudó mucho para distraerme y mantener la cabeza ocupada.

—¿Cómo fue, qué pasó?

— Tenía 17 años, me fracturé la columna y ahí tuve que aprender a desenvolverme en una silla de ruedas. Iba con un amigo en auto, por camino de ripio. Pasamos por una curva un poco acentuada y apareció un animal. Ahí es donde perdí el conocimiento.

“Mi primer amor fue el básquet, yo dedicaba todo mi tiempo a ese deporte. Había tenido la oportunidad de vivir de y para el básquet. Pero se ve que ese no era mi destino”, dice Eric
“Mi primer amor fue el básquet, yo dedicaba todo mi tiempo a ese deporte. Había tenido la oportunidad de vivir de y para el básquet. Pero se ve que ese no era mi destino”, dice Eric

— ¿Cuánto tiempo estuviste internado?

— Internado estuve tres meses y después estuve en el Fleni Escobar haciendo la rehabilitación casi dos meses más. Después me dieron el alta y volví a retomar mi vida pero desde esta nueva condición. Me dijeron que me iba a tener que adaptar a un estilo de vida diferente. Ese momento lo vivía como una pesadilla de la cual me iba a despertar en algún momento. Pensaba: “De acá a una semana estoy de vuelta entrenando con el equipo de básquet”. Y no fue así, tuve que darme cuenta y asimilar que esa pesadilla era la vida real, que iba a tener que aprender a vivir desde ese lugar que me tocaba.

— ¿Qué obstáculos encontraste con la silla de ruedas?

— Todos tenemos obstáculos, estemos en sillas de ruedas, en muletas o sin ningún tipo de dificultad motriz. Pero la ciudad no está preparada para que una persona se desplace en una silla de ruedas y es muy difícil ser independiente. Se puede, pero no te lo facilitan mucho. Los medios de transporte público, los medios de transporte de larga distancia, las veredas, nada. Es muy difícil para alguien en mi condición.

Eric terminó la carrera de Medicina y ahora realiza la residencia en el Hospital Ramos Mejía
Eric terminó la carrera de Medicina y ahora realiza la residencia en el Hospital Ramos Mejía

— ¿Qué te gustaría que se haga desde la Ciudad?

— Rampas. Que la gente no estacione en las rampas. Que las personas que
están esperando cruzar la calle se fijen dónde están parados, porque por ahí hay alguien atrás esperando. Se podría empezar por ahí. Hay un
montón de cosas más para mejorar pero eso es algo simple. No hay que irse muy lejos para empezar a mejorar una rampa.

Me dijeron que me iba a tener que adaptar a un estilo de vida diferente. Ese momento lo vivía como una pesadilla de la cual me iba a despertar en algún momento. Pensaba: “De acá a una semana estoy de vuelta entrenando con el equipo de básquet”. Y no fue así, tuve que darme cuenta y asimilar que esa pesadilla era la vida real.

—¿Qué fue lo que más te costó?

— Volver a tener confianza en mí mismo después del accidente. Uno está totalmente vulnerable, lastimado, no sólo físicamente sino a nivel emocional y hay que procesar muchas cosas para volver a sentirse bien. Me llevó mi tiempo. Eso fue lo que más me costó, pero creo que lo estoy haciendo bien.

Luego de ver las imágenes que subió Machado a sus redes, a Eric lo invitaron a participar de desfiles en Europa
Luego de ver las imágenes que subió Machado a sus redes, a Eric lo invitaron a participar de desfiles en Europa

— Sos modelo también…

— Primero soy Eric, después soy médico y después tengo un hobbie que es ser modelo. Empecé a incursionar en ese rubro gracias a un fotógrafo
amigo, Gabriel Machado. Hicimos unas fotos y ahí me contactaron de una agencia extranjera, me convocaron para ir a desfilar a la Semana de la Moda en Milán y después me dijeron que fuera a desfilar a un desfile en Roma. También me contactaron para hacer una campaña para medios masivos para una marca donde también actuaba Diego Boneta (N. de la R.: el actor mexicano que interpretó a Luis Miguel en la popular serie de Netflix).

Primero soy Eric, después soy médico y después tengo un hobbie que es ser modelo. Empecé a incursionar en ese rubro gracias a un fotógrafo
amigo, Gabriel Machado. Hicimos unas fotos y ahí me contactaron de una agencia extranjera

-¿Que aprendiste en estos años?

—No hay que irse a una dificultad visible, hay gente que tiene todos sus valores conservados pero tiene dificultades a nivel emocional y es cuestión de saber que estamos todos en la misma lucha, desde otro punto de vista, desde otro aspecto. Aprendí mucho, sobre todo, a respetar. Aprendí lo que es la empatía: vos pensá que yo venía de ser un pibe de 17 años que jugaba en primera, que me estaba por ir a jugar a un club grande, que me accidenté y tuve que aprender a estar en una silla de ruedas. Y fue como un cambio abismal en todos los aspectos que te puedas llegar a imaginar; eso me hizo poner los pies sobre la tierra.

“Todos tenemos obstáculos, estemos en sillas de ruedas, en muletas o sin ningún tipo de dificultad motriz. Pero la ciudad no está preparada para que una persona se desplace en una silla de ruedas y es muy difícil ser independiente”, asegura Eric
“Todos tenemos obstáculos, estemos en sillas de ruedas, en muletas o sin ningún tipo de dificultad motriz. Pero la ciudad no está preparada para que una persona se desplace en una silla de ruedas y es muy difícil ser independiente”, asegura Eric

—¿Te costó mucho aceptar tu nueva realidad después del accidente?

— Creo que no la acepté nunca, tampoco la voy a aceptar, simplemente sigo
viviendo. Pienso mucho en qué hubiese pasado si no hubiese hecho tal o cual cosa, pero después me doy cuenta de que no tiene sentido estar indagando en eso si la máquina del tiempo no se inventó, no se puede rebobinar de aquí para adelante.

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