La batalla electoral en la provincia de Buenos Aires: cómo llegan María Eugenia Vidal y Axel Kicillof al duelo final

María Eugenia Vidal y Axel Kicillof

Achicar los casi 18 puntos que Axel Kicillof le sacó en las PASO parece una tarea extremadamente difícil para la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal. Casi imposible. La ola peronista pegó con fuerza en el frontón de esperanzas que había construido Cambiemos para retener la provincia más grande del país y el gobierno nacional. Sin embargo, en el oficialismo tienen una luz de esperanza.

A un día de la elección el resultado parece estar cerrado a favor del peronismo K. En las elecciones primarias Kicillof se quedó con el 52,53% de los votos mientras que Vidal alcanzó el 34,67%. La amplia diferencia a favor de la oposición predeterminó un escenario anticipado de lo que puede ser el resultado final. Pero, como en el fútbol o en la mayoría de los deportes, para conocer el ganador hace falta que el tiempo de juego se termine.

Axel Kicillof se aferra a la cautela como una forma de marcar hacia adentro de su equipo que rasgos le quiere imponer a una futura gestión. “Todavía no se ganó”. La frase se repite dentro de las oficinas de calles Piedras con la sensación interna de que el triunfo es solo cuestión de tiempo pero que la elección recién se termina el domingo a las 18. Hasta ese entonces el candidato del Frente de Todos y su equipo tendrán que convivir con la victoria en la punta de la lengua.

La gobernadora bonaerense durante su cierre de campaña (Gustavo Gavotti)
La gobernadora bonaerense durante su cierre de campaña (Gustavo Gavotti)

En Cambiemos la situación es radicalmente diferente. Corren de atrás y en el medio de un escenario económico que se ha ido degradando con el paso de los meses. El último golpe a fue el índice de inflación de septiembre que difundió el INDEC: 5,9%. Un aumento que agravó la crisis económica nacional y que puso una nueva piedra en el camino de los principales candidatos del oficialismo. El viernes terminó con otra mala noticia: el dólar alcanzó los $65 y fue el precio más alto al que llegó durante los 4 años de gestión macrista.

Vidal asimiló la derrota en las PASO de agosto con mayor rapidez que el Presidente pero fue, de todos los gobernadores, la que más padeció el peso de la crisis nacional. La inflación, la pérdida de puestos de trabajo y el cierre de pymes y comercios impactó de lleno en Buenos Aires – sobre todo en el conurbano bonaerense- y perjudicó las aspiraciones electorales de quien, hasta antes de las elecciones primarias, era el ancho de basto del oficialismo.

En el gobierno provincial están expectantes. “Es difícil pero no imposible”, advierten cerca de la mandataria. Están conformes con la segunda etapa de la campaña. Vidal volvió al ruedo unos días después de sufrir la derrota en las urnas y empezó a propagar un mensaje entre los vecinos de la provincia: “Los escuché y los entendí”. Hacia dentro de su gobierno el mensaje fue más contundente. “No quiere una campaña para perder”, les dijo a sus asesores. Después empezó un operativo para lograr una remontada épica que culminó con un mensaje de aliento: “Yo no me rindo, vamos a darla vuelta”.

Axel Kicillof en el cierre de campaña junto a Verónica Magario y Cristina Kirchner (Nicolás Aboaf)
Axel Kicillof en el cierre de campaña junto a Verónica Magario y Cristina Kirchner (Nicolás Aboaf) (@nicolasaboaf/)

Si la derrota le toca la puerta, Vidal la asumirá con dolor pero buscará salir rápido adelante para comenzar a fortalecer su liderazgo. “Pase lo que pase en la elección María Eugenia va a seguir haciendo política en la provincia de Buenos Aires”, explican desde de su entorno. Si bien no lo dicen públicamente, están preparados para perder. En definitiva, saben que la elección es muy difícil de dar vuelta. Se aferran a un batacazo que rompa toda lógica.

Si la gobernadora logra mejorar su performance con respecto a las PASO pero igual pierde, la derrota tendrá algún condimento positivo. Podrá sumar más legisladores y fortalecer la estructura legislativa provincial que, eventualmente, pasaría a tener la oposición. Es el capital político más fuerte que le quedaría si le toca cumplir con su mandato sin poder renovar por cuatro años más al frente de la gobernación.

En los últimos cinco meses Kicillof no solo ha logrado obtener un respaldo importante en las urnas, sino que también alineó a todos los intendentes peronistas que gobiernan en la provincia. Así comenzó a construir su fortaleza para hacerse cargo de gobierno en el caso de que le toque. Recibió también el respaldo absoluto de Cristina Kirchner y la rápida aprobación de Alberto Fernández, con quien acercó posiciones en el inicio de la campaña luego de las críticas públicas que le había hecho a su gestión como ministro de Economía.

María Eugenia Vidal durante la multitudinaria convocatoria de Cambiemos en la Avenida 9 de Julio (Maximiliano Luna)
María Eugenia Vidal durante la multitudinaria convocatoria de Cambiemos en la Avenida 9 de Julio (Maximiliano Luna)

El candidato del Frente de Todoso llega a esta elección después de haber atravesado un cruce polémico con Macri y Vidal, después de que afirmara que un cura de Morón le había contado que existían personas que se quedaban sin trabajo y decidían salir a vender droga. Esa declaración le valió el cuestionamiento inmediato de la Gobernadora, quién aseguró: “Los narcotraficantes no son pobres ni desocupados, son millonarios”. La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, también lo criticó. “Justifica el narcotráfico como forma de vida”, sostuvo. El Jefe de Estado, finalmente, aprovechó el debate presidencial para, castigarlo. “Kicillof va a poner una narcocapacitación en las escuelas”.

Kicillof evitó hablar en público sobre la posible conformación de su Gabinete o las políticas concretas que podría llevar a cabo. Primero quiere ganar. Después, si logra ese ansiado triunfo, afrontará dos tareas en paralelo: armar su equipo de ministros y comenzar un proceso de transición en el que pretende exponer que provincia que le deja Vidal. El estado financiero y económico de la estructura estatal.

La provincia de Buenos Aires tendrá 5582 escuelas abiertas para votar el domingo con un total 37.704 mesas habilitadas. Kicillof le pidió a la diputada provincial Teresa García, que es parte de su equipo político y la encargada de la fiscalización en el territorio bonaerense, que extreme todos los recaudos para evitar tener problemas durante la jornada electoral. Para el domingo el Frente de Todos conformó un ejército de 45 mil personas destinadas a fiscalizar la elección.

Axel Kicillof formó parte del cierre de campaña de la fórmula presidencial que componen Alberto Fernández y Cristina Kirchner (Christian Heit)
Axel Kicillof formó parte del cierre de campaña de la fórmula presidencial que componen Alberto Fernández y Cristina Kirchner (Christian Heit) (CHRISTIAN HEIT/)

El ex ministro de Economía le pidió a su equipo y a los militantes estén en los detalles. Que nadie se relaje ni dé por ganada la elección. Que salgan a convencer a los vecinos de que la mejor elección es poner dentro de las urnas las boletas completas del Frente de Todos. “Necesitamos que el intendente, el gobernador y el presidente piensen lo mismo, tengan los mismos valores y crean en el mismo proyecto de país”, pronunció en infinidad de veces durante sus recorridas de campaña.

La elección bonaerense se define el domingo. Gana el que tiene más votos. Simple. No hay balotaje. Tanto Vidal como Kicillof son dirigentes que representan a una nueva camada de políticos jóvenes que están en la élite de la política nacional. Cualquiera de los dos tiene un camino largo hacia adelante. Al caer la noche del domingo ambos sabrán cuál será el rol que les toque cumplir a partir del 10 de diciembre.

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