Los derechos humanos deberán estar en el centro de la próxima gestión

Alberto Fernández y Mauricio Macri (Adrián Escandar)

Inmersa en un contexto de crisis económica, Argentina irá a las urnas este domingo. En un escenario que no promete mejorar en el corto plazo, gane quien gane la elección, deberá ubicar a los derechos humanos en el núcleo de su gestión. Amnistía Internacional considera oportuno señalar algunos desafíos para el próximo primer mandatario.

El área de derechos humanos no puede ser marginal e irrelevante dentro del gobierno sino que debe atravesar el diseño de la totalidad de las políticas públicas. Para esto se requiere algo simple: decisión política. Los partidos políticos que buscan acceder a la Casa Rosada tienen en sus filas importantes cuadros vinculados a la materia que podrían rejerarquizar un área que ha tenido un rol desdibujado en los últimos años.

Las políticas de ajuste violan derechos humanos. Amnistía Internacional lo ha documentado. Derechos básicos como el acceso a la salud, a la educación, al trabajo, la seguridad social y a la vivienda, entre otros, se ven con frecuencia seriamente restringidos por las medidas de austeridad. El gobierno entrante deberá evitar que el peso de su política económica recaiga sobre los grupos más vulnerables e implique violaciones de derechos.

Hoy las mujeres lideran un reclamo histórico que ha marcado la agenda pública durante gran parte del gobierno de Mauricio Macri. Salud sexual y reproductiva, despenalización y legalización del aborto, violencia machista e inequidad son los temas abordados por un colectivo que inspira a muchas mujeres en América Latina y el mundo. A estas demandas hay que darles una respuesta.

Las personas migrantes son demonizadas cuando se adoptan medidas regresivas que se desprenden de discursos xenófobos y descalificantes que asocian -sin datos que los sustenten- migración y delito. El Estado argentino no puede convalidar retóricas discriminatorias a través de sus funcionarios y voceros. El próximo Presidente deberá dar una señal clara y derogar el Decreto de Necesidad y Urgencia 70 del 2017 que ha sustentado este discurso.

Los derechos humanos están estrechamente relacionados con el cambio climático. Además de amenazar la existencia, el cambio climático perjudica el derecho a la vida, la salud, la alimentación, el agua y la vivienda. Tanto en el ámbito nacional como mediante la cooperación internacional, el Estado debe disponer de acciones razonables para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y ampliar los planes de mitigación hasta el máximo de sus capacidades.

Argentina tiene la oportunidad de ser un país líder en la promoción de la agenda de derechos humanos a nivel internacional. Como país miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, es fundamental que el Estado mantenga una posición unívoca y coherente tanto a nivel local como internacional en la materia. Venezuela requiere una especial atención. Amnistía Internacional ha documentado violaciones de derechos humanos en este país que podrían constituir crímenes de lesa humanidad, una situación dramática que debe ser determinada por una instancia judicial independiente e imparcial. Es deber del próximo gobierno cumplir con los compromisos asumidos respeto a este país.

Esta enumeración -no exhaustiva- de problemáticas da cuenta de una agenda compleja y cargada de urgencias. Estos desafíos domésticos e internacionales no deben amedrentar a nuestra dirigencia. Por el contrario, hay una oportunidad de devolver la centralidad a los derechos humanos en la política argentina y es allí donde, esperamos, el próximo Presidente ponga el acento.

La autora es directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina