La nueva hegemonía porteña

Mauricio Macri y Alberto Fernández

Un hecho obvio ha pasado desapercibido en este proceso electoral: por primera vez en la historia, los dos principales candidatos a la Presidencia son porteños y han realizado su carrera política en el distrito.

Es además curioso, porque ni el peronismo ni la centro-derecha (asumiendo al macrismo como una expresión política de esta tendencia) han sido históricamente fuertes en este distrito hasta 2007, cuando ganó Macri.

Pero este hecho no irrumpe sorpresivamente: desde 1999, Fernández es el quinto presidente electo. De los cinco que han ganado desde entonces, tres se han proyectado desde la Ciudad de Buenos Aires, De la Rúa como jefe de Gobierno, Macri desde el mismo cargo y Fernández, que ha surgido desde el PJ porteño.

Este predomino, que ya lleva dos décadas, sólo fue matizado por los dos presidentes santacruceños (Néstor y Cristina).

Con la contundente reelección de Larreta como Jefe de Gobierno, bien puede imaginarse que la elección presidencial de 2023 vuelva a quedar entre dos porteños: él y Fernández. En este caso, sería el Presidente compitiendo con el Jefe de Gobierno. Ambos con su sede política en el mismo distrito.

Esto no es casual. Ante todo, responde a un cambio constitucional, que es el nuevo texto sancionado en 1994.

En 1880, se federalizó la ciudad de Buenos Aires y se estableció que el intendente fuera un funcionario designado por el Poder Ejecutivo Nacional. Sólo se elegía un Concejo Deliberadamente.

Durante 114 años, quien estaba a cargo el gobierno de la Ciudad era un funcionario sin base ni presentación política. Por eso, ninguno de las decenas de intendentes porteños tuvo proyección política nacional.

Ello cambió al establecerse la autonomía porteña -en los hechos una provincia con atribuciones limitadas- y el voto directo para la elección del jefe de Gobierno.

El primero electo fue De la Rúa (1996), quien llegó a la Presidencia. Segundo, Aníbal Ibarra (2000), cuya carrera política se vio frustrada por el caso Cromañon. El tercero fue Macri (2007), quien llegó a la Presidencia. El cuarto, Horacio Rodríguez Larreta, quien a cuatro años de la próxima presidencial es visto dentro del PRO como un candidato potencial.

La segunda causa es la nacionalización de los medios de comunicación que ha tenido lugar en el último cuarto de siglo, el mismo período de vigencia de la Constitución Nacional.

El contenido de los medios de comunicación, radio y televisión se nacionalizó. Hoy se ven las mismas imágenes y se escuchan los mismos programas en simultáneo, desde la Quiaca a Ushuaia.

Los diarios comenzaron a llegar cada vez más temprano. La televisión por cable amplió su cobertura, nacionalizando la audiencia de los canales metropolitanos.

El desarrollo de Internet y las redes sociales, contribuyeron a esta nacionalización.

Los contenidos de los medios que se ven en todo el país son producidos en la Ciudad de Buenos Aires. Al jefe de Gobierno porteño se lo ve más en el interior que a los gobernadores. El gobernador de Buenos Aires tiene menor proyección mediática nacional que quien gobierna el distrito porteño.

Trece semanas sin clase en Chubut, tiene mucho menos proyección nacional que un corte de la Avenida Nueve de Julio de un centenar de piqueteros.

La elección presidencial que acaba de tener lugar, confirma así un fenómeno político, que pese a ser obvio es poco advertido: el claro predomino que ha adquirido la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en la política nacional.

El autor es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría