Por qué Evita no puede ser santa

Evita es de todo el pueblo. Se inmortalizó en el corazón de Argentina. Es de los católicos, los judíos, los evangélicos y los ateos. No puede ser santa.

Evita es santa popular, no litúrgica. Madre del pueblo.

San Martín es el padre de la Patria. Se lo llama el Santo de la espada, pero no se lo venera ni se pidió su canonización.

La conducción de la CGT elevó un pedido para santificar a Eva al cardenal Mario Poli. La Santidad es un camino largo y difícil. No es para perezosos; requiere esfuerzos. Las buenas intenciones de quienes proponen que sea Santa deberán esperar, no es algo que se resuelva rápido, y probablemente queden sólo en eso; buenas intenciones.

Juana de Arco estuvo 500 años esperando. Giuseppe Mario Pantaleo, conocido como “el padre Mario”, murió en 1992. Era puro milagro: se pueden contar más de miles de personas alcanzadas por la bendición de su imposición de manos. Hace 27 años que espera que se den los primeros pasos para iniciar su beatificación.

Hay que atravesar por el proceso diocesano que se ocupa de estudiar vida, obra, virtudes, y que recoge información meticulosa de escritos y testimonios. Tras esa etapa, se lo declara “siervo de Dios”. Recién después de este proceso de tiempo indeterminado, el obispo competente eleva la documentación a la congregación para la causa de Los Santos en el Vaticano. De ahí en más hay que armarse de paciencia; pueden pasar décadas y décadas antes de ser analizado.

Es más la llegada de una persona a la santidad puede truncarse antes que el Papa la tenga en sus manos. Tiene que contar con fuertes pilares de justificación para abrirse paso entre los 2500 casos que están pendientes en lista de espera.

Para convertir en “santo” a una persona hay que demostrar dos milagros que prueben que hubo sanación. Esos episodios deben ser analizados por médicos y peritos que comprueben su autenticidad. En este caso, el proyecto de la CGT va camino a una rotunda negativa.

Tampoco está claro por qué se quiere instalar este debate en la sociedad. Evita fue la mujer más importante de la historia. Trascendió las fronteras. Entregó su vida por el pueblo. Era franciscana de la primera orden, que es una condecoración por la labor ofrecida. En la basílica de San Francisco de Asís, adonde iba a ser sepultada, exhiben una maqueta de lo que iba a ser su mausoleo. Se comprometió con los pobres hasta la muerte. Se le concedió el privilegio de vestir con el hábito franciscano. Al día de hoy cubre su ataúd en el cementerio de la Recoleta. Los argentinos no la pueden borrar de su memoria. Pero ser Santa es otra historia.