Guillermo Botero pierde el pulso de la presión social

La renuncia del ministro de Defensa de Colombia anunciada la tarde de este miércoles es una victoria del clima de presión social que se había generado tras conocerse que ocultó la muerte de ocho menores en un bombardeo contra disidentes de las FARC. Guillermo Botero afrontaba una moción de censura en el Senado, el segundo intento de destituirle en tan solo cuatro meses, y esta vez la oposición logró reunir los votos necesarios para forzar su salida. La dimisión es una forma de evitar una muy probable derrota, pero es también una demostración de que no todo vale. Ya no, al menos.

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