México envuelve a Dudamel y la Filarmónica de Los Ángeles

Sentado junto a un piano de cola, Gustavo Dudamel levanta la cabeza y aprieta los labios con la mirada fija en el ventanal de su despacho. Como si buscara las palabras en la luz del medio día mientras piensa en su poema favorito de Octavio Paz. “Es como una gran rapsodia”, dice de Blanco, un texto complejo como un rompecabezas. “Me recuerda a Mahler, por su libertad y posibilidad de significados”. Del mismo modo, en los Nenúfares de Monet, él escucha a Debussy o a Ravel. El director de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles siente la música con formas, colores y poemas

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