Encontré trabajo en un sitio web de Amazon y gané 97 centavos la hora

Amber Smoot

La computadora me mostraba una fotografía de lo que parecía ser la reunión de un consejo escolar.

Mi trabajo consistía en calificarla en una escala del uno al cinco según 23 cualidades diferentes: “patriótica”, “elitista”, “reconfortante”, etcétera.

Hice lo mismo con la fotografía de una mujer que usaba audífonos —le puse cuatro en la categoría de “competente” y uno en la de “amenazante”— y también con una imagen de cinco mujeres sonrientes que flanqueaban a un hombre sonriente que vestía una cazadora azul.

Envié mis respuestas. Miré mi reloj. Habían pasado tres minutos.

Acababa de ganar cinco centavos más en un mercado laboral digital llamado Mechanical Turk, dirigido por Amazon. O por lo menos eso había creído. Semanas después, aún no estoy seguro.

Hay muchas maneras de ganar un poco de dinero en este mundo. Amazon Mechanical Turk, que ha prosperado desde 2005, en distintos niveles, en un rincón desconocido del imperio de este coloso internacional, ofrece una manera incierta, misteriosa y a menudo desquiciante de ganar muy poco dinero.

En Mechanical Turk —que lleva ese nombre por una “máquina” del siglo XVIII para jugar ajedrez en la que se ocultaba un experto humano— cientos de miles de personas ganan centavos o dólares realizando tareas que las computadoras no pueden hacer fácilmente.

Funciona así: los empleadores, conocidos como solicitadores, publican montones de lo que se define como Tareas de Inteligencia Humana (o HITs, por su sigla en inglés), en el sitio web de Mechanical Turk. Una tarea podría tratarse de transcribir un recibo, participar en un estudio o etiquetar fotografías para entrenar un programa de inteligencia artificial (a veces se muestran imágenes perturbadoras, como una decapitación).

Los trabajadores independientes, conocidos informalmente como “turkers”, se apresuran a aceptar las tareas y realizarlas, y proveen lo que Jeff Bezos, fundador de Amazon, alguna vez definió como “inteligencia artificial artificial”.

Con la mayoría de estas actividades se pagan diez centavos o menos, y hay una serie de tareas diarias con las que solo se gana un centavo.

Y lo extraño es que los trabajadores —la mayoría estadounidenses— las realizan por muchas razones distintas.

Las personas se vuelven “turkers” con el fin de ahorrar para comprar una motocicleta. También lo hacen para comprar insulina, para pagar sus deudas o para hacer dinero mientras matan el tiempo en un empleo aburrido.

Algunos lo hacen porque hay pocos empleos con sueldos decentes que puedan hacerse a voluntad. La gente que está encerrada en su casa debido a una incapacidad o por un problema de ansiedad social o que vive donde hay pocos empleos lo hace porque, a pesar de los pésimos salarios, parece ser la mejor opción.

Muchos lo hacen a tiempo completo. Según una encuesta de 2016 del Centro de Investigación Pew realizada a casi 3000 “turkers” estadounidenses, un cuarto dijo que obtenía la mayor parte o el total de sus ingresos a través de la plataforma. Más de la mitad de los “turkers” encuestados dijeron que ganaban menos de cinco dólares la hora.

ESFORZÁNDOSE PARA GANAR CENTAVOS

Aunque, en teoría, pareciera que se gana poco con este trabajo, en la práctica a menudo se gana menos porque MTurk, como se le conoce, es una plataforma mal hecha y deficiente en la que todos pueden participar.

“Los turkers” se la pasan peleándose con los “solicitadores” debido a un rechazo injusto de diez centavos o un pago faltante de 60 centavos. Desperdician minutos respondiendo formularios defectuosos que no pueden enviarse. Abandonan cuestionarios de “diez minutos” después de media hora.

Intercambian historias de terror y advertencias en los foros de mensajes de “turkers” (“me rechazaron una tarea de 0.50 dólares”, decía un mensaje reciente, “el motivo es que no se asignaron fondos”). Dejan reseñas mordaces en Turkopticon, el sitio dirigido por “turkers” (“uso injusto y descontrolado del botón de rechazo”).

Saber cuánto ganan los “turkers” es un importante tema de debate académico, pero un artículo publicado el año pasado analizó millones de tareas realizadas por miles de “turkers”. Aunque probablemente sobrerrepresentaron a los “turkers” novatos como yo, que realizan las tareas con las que menos dinero se gana, los autores del artículo concluyeron que, si cuentas el tiempo que pasaste buscando tareas y trabajando en actividades por las que no te pagaron, el salario por hora del “turker” promedio era de 1,77 dólares.

Según hallaron los investigadores, solo el cuatro por ciento de los “turkers” ganaban más del salario mínimo federal: 7,25 dólares la hora.

La empresa tecnológica más grande del mundo preside este sistema, con los pies firmemente plantados en ese territorio. Amazon generalmente rechaza involucrarse cuando los “turkers” dicen que los solicitadores los estafan, aunque la empresa permite que los solicitadores se oculten tras alias, por lo cual es imposible rastrearlos.

La compañía ha ignorado las súplicas de los “turkers” que exigen salarios más altos, aunque esta se quede con un porcentaje de cada transacción que va del diecisiete al 50 por ciento; un solicitador que publique una tarea de un centavo le paga un centavo al “turker” y otro a Amazon.

Amazon incluso encuentra maneras de recortar algunos de los centavos que ganan los “turkers”, un recordatorio de los días en que a los mineros les pagaban con vales que solo podían canjearse en la tienda de la compañía. Aunque a los “turkers” estadounidenses les pueden depositar sus sueldos directamente, miles de “turkers” que trabajan en el extranjero solo tienen una manera para que les paguen sin enfrentar cargos de terceros: a través de una tarjeta de regalo de Amazon.

Aunque Amazon les paga a todos sus empleados estadounidenses por lo menos quince dólares la hora y está a favor de aumentar el salario mínimo, rechazó hacer comentarios acerca de la política de pagos de los “turkers” o sobre cualquier tema relacionado con Mechanical Turk. Las leyes de salarios mínimos generalmente no aplican a los trabajos a destajo como este.

Ahora Mechanical Turk es una de las grandes compañías del sector conocido como trabajo en multitud o microtrabajo (una empresa de trabajo en multitud, Prolific, utilizada por investigadores académicos, aplica un salario mínimo: 6,50 dólares la hora).

Los proponentes del trabajo en multitud ven un futuro brillante, un mercado laboral sin fronteras ni superiores en el que los creadores y los realizadores de tareas se encuentren en la intersección de la oferta y la demanda. Sus detractores ven un regreso a una situación más dickensiana, donde la falta de regulación y rendición de cuentas mantiene a los trabajadores bajo las sombras y a la defensiva.

Mechanical Turk, en específico, combina la inconsistencia y la precariedad de los trabajos temporales con la tendencia de las grandes compañías tecnológicas de evadir la responsabilidad de las cosas terribles que ocurren en sus plataformas.

“Este es un gran microcosmos de lo que ocurre cuando no hay regulación alguna y los salarios caen al fondo”, dijo Kristy Milland, una antigua “turker” convertida en activista laboral y también una de las autoras del artículo en el que se analizaron las ganancias de los “turkers”.

¿UN TRABAJO INFERNAL O IDEAL?

Yo estuve en el nivel más bajo de la jerarquía cuando realicé mi breve periodo como “turker”.

Etiqueté fotografías borrosas que parecían salidas de un sistema de vigilancia de obreros en sitios de trabajo clasificándolos según si usaban cascos o arneses (un centavo por foto).

Ayudé a entrenar un parajurídico virtual describiendo una afirmación hipotética de lesión (“sufrí lesiones serias debido a que un defecto en mi podadora de césped provocó que se encendiera”) pero no gané nada porque la caja de “enviar” jamás apareció.

Encarné el papel de un “inversionista activo” y califiqué la posibilidad de apoyar en una propuesta de Kickstarter para la fabricación de un dispositivo que hace leche de nueces como algo “muy probable”.

A lo largo de varias semanas en septiembre, completé 221 tareas en poco más de ocho horas de trabajo y gané un total de 7,83 dólares. Eso da como resultado 97 centavos la hora.

Sin embargo, los salarios por hora no son todo. Jane Lamont, de 30 años, trabajadora de un centro de llamadas en Louisville, renunció a su segundo trabajo de 7,25 dólares la hora en McDonald’s para volverse “turker”.

Trabaja de 7 a 11 las noches entre semana, cinco o seis horas al día los fines de semana, y generalmente gana cinco dólares al día.

Aunque el sueldo es “muy bajo”, comentó, lo prefiere a trabajar en un establecimiento de comida rápida por la libertad que le brinda: la libertad de no tener que usar un uniforme, la libertad de pasar tiempo en su casa junto a su madre, la libertad de ver videos entre tareas.

Katie Boehm de Pittsburgh empezó a trabajar como turker en 2017 después de que su esposo con diabetes perdiera el empleo y la cobertura de seguro. Sus propios problemas de salud le impidieron trabajar fuera de la casa y ser una turker parecía una opción que le permitía continuar con su vida.

Boehm realiza las tareas al menos 50 horas por semana, se pone el objetivo de ganar mínimo 20 dólares al día y suele ganar entre 30 y 50 dólares.

La insulina de su esposo cuesta 1500 dólares al mes. “MTurk cubre más o menos la mitad de lo que necesita para sobrevivir”, comentó Boehm, de 40 años. “Maldita insulina”.

¿‘MUY BUEN SALARIO’?

Amazon asegura que la fuerza laboral de los turkers es de medio millón de personas pero, según investigadores independientes, la cantidad de turkers activos es más pequeña. Según Panos Ipeirotis, un científico de datos de la Universidad de Nueva York que estudia a Mechanical Turk, hay entre 100.000 y 200.000 turkers, y en todo momento hay miles de personas haciendo las tareas. Se cree que la gran mayoría de los turkers se encuentra en Estados Unidos —al menos tres cuartas partes, según los investigadores— e India en un lejano segundo lugar.

Mechanical Turk fue creado para resolver un problema interno. En 2001, cuando Amazon buscaba erradicar las páginas duplicadas de productos, solicitó una patente para “un arreglo híbrido de computación entre máquinas y humanos, el cual tiene la ventaja de involucrar a humanos para que ayuden a una computadora a resolver tareas particulares”.

El nombre es un homenaje a un artilugio que fabricó un noble húngaro, el cual era un maniquí barbado con un turbante que deslumbró a Europa con su dominio del ajedrez. En realidad, los movimientos eran ejecutados por un humano con un imán ubicado debajo del tablero.

Mechanical Turk abrió al público en 2005, con grandes fanfarrias. “Las fuerzas del mercado definirán cuán eficaz es para los solicitantes y cuán lucrativo es para los trabajadores”, mencionó en ese entonces Peter Cohen, un ejecutivo de Amazon.

Muchas empresas importantes han usado a Mechanical Turk. The New York Times Co. utilizó turkers en, al menos, tres proyectos de datos.

MTurk también tiene grandes aficionados en las ciencias sociales. Cada año, más de 50.000 estudios académicos se llevan a cabo mediante MTurk, según Lieb Litman, uno de los fundadores de CloudResearch, una empresa que ayuda a los investigadores que usan la plataforma.

Trabajar como turkers no siempre es mal remunerado. Los turkers más competentes ganan más de doce dólares la hora, usando secuencias de comandos y herramientas gratuitas como HIT Catcher y HIT Forker para vencer a otros colegas turkers con el fin de obtener las mejores HIT y acumular calificaciones especiales que abren la puerta a sueldos más altos.

Litman afirmó que un pequeño escuadrón de superturkers en realidad hace la mayoría de las tareas en MTurk y estimó que el salario promedio de los turkers que participan en los estudios que dirige CloudResearch es de 6,50 dólares la hora.

LOS MEJORES TRUCOS DE LOS TURKERS

Amber Smoot es una buena turker. Se sienta en el pórtico de la casa de su futura familia política en Middleburg, Florida, y tiene abierto HIT Forker en el fondo mientras ve cómo juegan sus perros.

Amber Smoot
Amber Smoot

Cuando la secuencia encuentra una tarea que paga un dólar o más, su computadora le avisa con un fragmento de rock operístico para que tome la HIT y la aparta hasta acumular unas cuantas. “Las pongo en fila y las hago de un jalón”.

Smoot, de 32 años, no depende de MTurk para sobrevivir, pero sabe que mucha gente sí. Pasa mucho tiempo en tableros de mensajes que ofrecen consejos a los principiantes.

“Me encanta MTurk y las oportunidades que les da a las personas: es genial por lo que es, un ingreso adicional”, comentó. “Pero en Estados Unidos el problema es que la gente está recurriendo a un trabajo con el que no debería buscar ganarse la vida”.

LA FALTA DE RESPONSABILIDAD

Milland, la activista turker, señaló que el principal problema en MTurk era que los solicitantes podían negarse a pagarles a los turkers al “rechazar” sus entregas, pero aun así quedarse con el trabajo. “Conozco a un solicitante que confiesa que en automático rechazan el diez por ciento de los trabajos para pagar las cuotas de Amazon”, mencionó.

Los turkers tienen pocos recursos para enfrentarse a los solicitantes tramposos.

A menudo, no saben para quién están trabajando. Muchos solicitantes operan con nombres genéricos que son imposibles de rastrear como “Eventos”, “Panel”, “David” o “Josh”.

La tarea en la que califiqué los cocientes patrióticos de las fotografías fue publicada por un grupo llamado Vision. Califiqué ocho series para Visión. A cinco centavos por serie, tendría que haber ganado 40 centavos. No obstante, Vision me pagó quince centavos.

Le di clic a “Contactar al solicitante” y le pedí a Vision que me escribiera por correo electrónico, dos veces. Nunca me contestaron.

¿Qué podía hacer? Según la página de ayuda de Mechanical Turk, no era problema de Amazon. “Si tienes preguntas sobre las instrucciones en una HIT particular, cómo llenar una HIT o por qué fue rechazada tu HIT, contacta al solicitante”, dice la página. “Por favor, ten en cuenta que los solicitantes determinan cuándo son aprobadas tus HIT”.

UN DESFILE PERTURBADOR

Otro riesgo laboral que conlleva trabajar como turker son las HIT que contienen imágenes gráficas. Hace algunos años, Milland trabajó describiendo fotos que hizo circular el Estado Islámico.

“Tienes que digerir el contenido de la imagen para que se te ocurran las palabras clave”, escribió en un correo electrónico. “Cosas como ‘uniforme naranja’, ‘prisionero enjaulado’, ‘prisionero en llamas’, ‘de rodillas con explosivos’, ‘canasta llena de cabezas’”.

EL TRABAJO PAGABA DIEZ CENTAVOS POR FOTO.

Hace unos meses, un turker que en pantalla usa el nombre sprinkles123 hizo una HIT para una empresa de servicios legales que utiliza turkers como jurados de prueba. El caso involucraba a una víctima en un accidente automovilístico con múltiples amputaciones y quemaduras graves.

“El caso tenía muchas fotos”, comentó sprinkles123 en un mensaje directo. “Sigo pensando en eso y me gustaría nunca haberlo abierto”. Ese tipo de HIT es raro y suele venir acompañado de advertencias, y un turker siempre tiene la opción de no completar una HIT, pero los turkers suelen terminar lo que empiezan.

Ipeirotis de la Universidad de Nueva York señaló que su investigación indicaba que la misma Amazon era una de las solicitantes más grandes y publicaba tareas bajo muchos alias diferentes. Amazon se rehusó a decir si publicaba tareas en Mechanical Turk.

En la escala de 200.000 millones de dólares en operaciones que tiene Amazon, Mechanical Turk es un negocio diminuto. Sin embargo, Ipeirotis comentó que creía que al año se hacían más de cien millones de dólares en tareas en Mechanical Turk, de donde Amazon toma decenas de millones de dólares.

LA ‘ISLA DE LA BASURA’

La última tarea que hice en Mechanical Turk consistió en ver pinturas y dar diez descripciones para cada una: “retrato”, “mujer”, “pelo largo”, “arcada”. El trabajo pagaba un centavo por pintura.

El solicitante era una empresa austriaca que vende impresiones artísticas, Meisterdrucke, y publica decenas de miles de obras de arte. Le dije al director de operaciones de Meisterdrucke, Greg Petritsch, que me había tardado nueve minutos y quince segundos en hacer diez de sus HIT, por una tarifa de 65 centavos la hora, y le pregunté qué sentía al pagarle tan poco a las personas.

“Mentiría si dijera que pensamos que es justo”, escribió. “Pero apenas ayer, vi un documental sobre la ‘isla de la basura’ en las Maldivas, donde la gente trabaja entre basura que se quema, y pone en riesgo su salud y su vida por 200 dólares al mes. Supongo que esta plataforma es precisamente para eso”.

*Copyright: 2019 The New York Times Company