Cuba, el arte efectivo del aburrimiento

El arte totalitario es el arte efectivo del aburrimiento. Hay pocas ideas tan soporíferas como el manoseado eslogan de que Cuba es divertida. La fiesta allí es un accidente, un desvío, y no se vive como un desprendimiento lógico de la vida social, sino como una fuga o un escape. Esa idea tiene un opuesto en la opinión pública, y es el testimonio de la cárcel o el exilio, la miseria económica

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, la emigración constante. La pelea simbólica entre estos dos frescos contrarios no parece tener fin, pero ambos son una consecuencia, los exteriores de la verdadera naturaleza del estado totalitario, que es ante todo una máquina de tedio.

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