El camino de la inclusión

La sede de la Facultad de Derecho de la UBA

Fundada en 1821, la Universidad de Buenos Aires (UBA) avanzó hacia la igualdad real entre hombres y mujeres al aprobar la paridad de género en las listas de candidatos y candidatas a representantes de los claustros de profesores/as; graduados/as y estudiantes ante el Consejo Superior del que forman parte también los decanos/as y vicedecanos/as de las 13 facultades. Dejando abierta además la posibilidad de llevar adelante acciones positivas a fin de incorporar el género subrepresentado, hizo hincapié en su particular atención a los problemas argentinos, asegurando dentro de su recinto la más amplia libertad de expresión sin desatender los problemas sociales, políticos e ideológicos.

Muy cerca de cumplir 200 años de vida y de la mano de su actual rector Alberto Barbieri este ámbito del saber del que egresaron batalladoras y promotoras de la defensa de los derechos de las mujeres desde cada uno de sus pensamientos como Cecilia Grierson, Elida Passo, Elvira Rawson, Julieta Lanteri, Raquel Camaña, Alicia Moreau, decidió dar un paso hacia adelante de suma importancia. No sólo inicia una nueva etapa en la historia universitaria sino también definitivamente en la sociedad, ya que la actividad crítica y científica que se desarrolla desde sus aulas en las distintas facultades que la integran irradia sobre todas las instituciones democráticas.

Desde la sanción de la ley de cupo femenino en 1991 por el que se exigía que las listas de candidatos y candidatas a cargos electivos nacionales debían estar integradas como mínimo por un

Advertisement
30% de mujeres, este ámbito nunca había avanzado con una medida similar. Aunque sería injusto no mencionar un hito como fue el protocolo de acción institucional aprobado en 2015 (Res. CS nº 4043/15) que protege a las funcionarias/os, docentes, no docentes, estudiantes y personal académico del acoso y violencia sexual, la discriminación basada en el sexo o género de la persona, su identidad y expresión incluyendo no sólo la comisión de la acción sino la omisión ya esté dirigida a una persona en particular o de manera general a un grupo.

Con esta decisión la Universidad de Buenos Aires haciéndose también responsable por la postergación, violencia y desigualdad de las mujeres pone a la academia y a la investigación científica y tecnológica en el centro de la balanza en una agenda cuya evolución hacia la paridad es imparable. Y su importancia es muy bien descripta por Line Bareiro cuando sostiene que al

Advertisement
dar nombre a la democracia paritaria estamos dando un paso sustancial, ya que bajo el paradigma de la democracia y con el adjetivo paritaria, hacemos de la libertad e igualdad para todos y todas, un requisito sine qua non de la democracia. Hacia allá vamos todos, todas y todes sin miedo al lenguaje.

La autora es profesora regular de Derecho Constitucional Facultad de Derecho (UBA)