El ‘efecto Greta’ se abre paso en Polonia

El aire contaminado de Imielin golpea nada más bajar del coche en esta localidad polaca de unos 9.000 habitantes situada en la región sur de Silesia. A unos 20 kilómetros de distancia de la industrializada Katowice (donde en 2018 se celebró la Cumbre del Clima), las huellas de la actividad minera se perciben en la inclinación de algunas viviendas, en las grietas de los edificios y hasta en una parcela de bosque muerto, hundido por los movimientos de tierra provocados por la extracción de carbón. La amenaza se ha vuelto mayor desde que hace dos años el grupo propietario de la mina local, una de las compañías más importantes del sector en el país, PGG, anunciara un proyecto de ampliación para explotar un nuevo yacimiento ubicado bajo las casas del pueblo. La actividad podría provocar derrumbes y un mayor hundimiento del terreno, aunque la empresa afirma que el 80% de las viviendas están preparadas para soportar la ampliación, según una inspección que ellos mismos realizaron. Cuatro organizaciones locales, apoyadas por el Ayuntamiento, luchan contra el proyecto.

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