La Detroit argentina sufre la crisis de la industria

Domingo Martínez recorre uno de los hangares de Fumiscor, la empresa de autopartes que fundó hace 40 años. En 2018, invirtió 28 millones dólares en 32 robots para abastecer de piezas de carrocería a tres modelos de pick-up que Renault, Nissan y Mercedes Benz habían prometido fabricar en la provincia de Córdoba (centro de Argentina). Pero algo salió mal. 29 de los 32 robots de Martínez juntan polvo y los tres restantes trabajan seis horas cada tres días. El silencio de las máquinas en el hangar de Fumiscor, ubicado a las afueras de la capital cordobesa, 700 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, es una foto del desastre que atraviesa la industria automotriz argentina.

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