Norma Arrúa, camionera: “Las mujeres podemos hacer todo tipo de trabajos, no solamente estamos para cuidar chicos o trabajar de maestras”

Norma es una de las 447 mujeres camioneras registradas de los 300.691 camioneros inscriptos del país, según datos oficiales de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte.

“Me levanto a las cuatro de la mañana, me doy una ducha para despabilarme y salgo”, dice ella. Y agrega: “Sé la hora que salgo pero no cuando vuelvo”, señala y completa: “He llegado a hacer un día 520 kilómetros, siempre en la Ciudad”.

Forma parte de la plataforma virtual “Las Argentinas Trabajamos”, una iniciativa que busca reflejar distintos oficios comúnmente asociadas con un quehacer masculino. Y junto a otras colegas creó en Facebook la página “Simplemente camioneras”, donde intercambian experiencias, datos y anécdotas.

-¿Cómo te decidiste empezar a manejar un camión?

-Hace siete años atrás si me preguntaban y me decían si podía estar haciendo este trabajo yo decía que no, que estaban locos, que ni se me había cruzado. Siempre me gustó mucho manejar, y por esas cosas de la vida mi marido compra un chasis, un Iveco. Y ahí fue cuando comencé, era una forma de hacer algo para ganar dinero. Y me gustó.

-Siendo ama de casa.

-Sí, nunca había trabajado, me dedicaba a los chicos, a salir con mis amigas a tomar un café, a las reuniones del colegio, a todo eso. Lo acompañaba a mi esposo, que se dedica a algo que nada que ver con esto, y esa era mi vida. La compra de ese chasis fue un negocio.

-Un negocio que te entusiasmó.

-Sí, a mí siempre me gustó mucho manejar.

– Pero me imagino que no es lo mismo manejar un auto un auto que un camión.

-Sí, igual yo soy un poquito inconsciente así que es lo mismo porque me gusta mucho lo que hago. Y así comencé. Empecé a averiguar, no sabía qué caja poner, me entero que había Caja Saider, compuerta, para mí era chino básico. Empecé a preguntarle a un amigo que tiene camiones, y me dijo que no estaba para esto. Y yo porfiada, empecé a averiguar, no sabía que tenía que sacar los registros. Me entero que había un registro de carga generales. Cuando hago ese curso me entero que había otro curso de cargas peligrosas y lo hice. Mi primer viaje fue con cargas peligrosas.

-¿Cómo fue buscar tu primer trabajo?

-Gracias a mi amigo Marcelo, la verdad es que él fue el que me consiguió el primer viaje en una empresa de Avellaneda que hacía logística. El primer día tuve que irme al puerto.

-¿Qué quiere decir que eran cargas peligrosas?

-Mi primer día creo que llevé acetona, quitaesmalte. Significa que lo que transportás podés llevar alcohol, baterías, pinturas con solvente, ácidos. Desde el día en el que empecé mi primer viaje nunca más paré de trabajar.

-¿Te acordás qué día fue ese día?

-Un 7 de marzo. Hicieron siete años.

-¿Cómo siguió todo, hoy qué estás haciendo?

-Seguí trabajando siempre haciendo locales en Buenos Aires. Después hacía cargas peligrosas para otra empresa que cargaba en Zárate e iba hacia Gualeguaychú, en el día iba una o dos veces. Después viajes por contactos. Todos los días tenía uno o dos viajes. Hasta que un día me llaman de la empresa para la que estoy trabajando ahora, que es un transporte de San Martín, se llama Transtony que le hacen logística a una empresa automotriz. Hice mi primera trabajo con ellos y me empezaron a llamar, yo ya tenía mi viaje.

-¿Por qué?

-En realidad no me quería quedar siempre con la misma empresa porque el día que se corta la cadena de pagos me quedo sin nada. Eso aprendí de mis compañeros siempre. Tenía viajes y tenía algo para cobrar siempre. Me empiezan a dar los viajes de un día para otro, me fui quedando y hace cinco años que estoy con ellos trabajando. En su momento era la única chofer mujer. Después entró una amiga mía, Andrea Paredes, era chofer de Marcos Di Palma, que en un momento para los camiones y viene a trabajar con nosotros.

-¿Son dos mujeres?

-Éramos dos mujeres. Después a ella la llaman de otra empresa de camiones muy grandes. Y le convenía el trabajo y la experiencia que adquiría ahí y se fue a trabajar con ellos. Y sigo yo sola ahora.

-¿Y cuántos varones hay?

-Sesenta creo que son en este momento. Algunos más.

-Sesenta y solamente vos.

-Sí. A la empresa para la que llevo las cargas son muchos más. Hay otro transporte que también tiene muchos choferes.

-¿Cómo es ser la única mujer entre tantos varones?

-Siempre me hicieron sentir muy cómoda mis compañeros. Nunca sentí que me hayan discriminado. Trato de hacer mi trabajo a la par de ellos. Siempre me respetaron mucho también y yo a ellos. De salir de lavar los platos en mi casa a hacer este trabajo, siempre preguntaba, siempre fui bien recibida en todos lados. Si hay que esperar, siempre esperé, nunca me aproveché de ser mujer para que me descarguen antes, por ejemplo. No, porque el hombre que está adelante mío tiene tanta necesidad como yo de llegar a la casa, una esposa que lo espera, ganas de estar con los hijos. Somos todos iguales. El compañerismo es mutuo.

-¿Y cómo ves el tema del feminismo con ciertos avances pero con cuestiones sin resolverse?

-Tengo una forma muy particular de ver las cosas. Yo soy mujer y me gusta que me traten como mujer, que me arrimen la silla, que me abran la puerta del auto. A veces se saca un poquito de contexto todo. Como que se va al otro extremo. Hago un trabajo en el que estoy rodeada de hombres y no quiero que me traten como un hombre. Quiero seguir siendo mujer y me gusta que me traten como tal.

-Sin embargo decías que no buscás el privilegio de descargar antes siendo mujer.

-No, eso no. Porque yo creo que de eso se trata la igualdad. Si yo elegí hacer un trabajo mal visto como de hombre porque lo puede hacer

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una mujer tranquilamente, creo que la igualdad se trata de eso.

-¿Igualdad laboral decís?

-Claro, pero después en lo personal me gusta que me traten como mujer.

-¿Cuántos son en tu casa?

-Cinco, mi esposo, mis tres hijos y yo.

-¿Y cómo se reparten las tareas de cuidado, que muchas veces recaen en la mujer, al margen de que tus hijos sean grandes?

-Sí, son grandes, 17 y 22.

-¿Y de qué manera se lleva adelante la organización en esa familia?

-Entre todos un poco. Siempre tiene que haber algo en la heladera. O plata para ir a comprar algo. Y ya con los chicos grandes es más fácil, además siempre les gustó lo que hago. Mi esposo también trabaja en Buenos Aires, no es que me ausento todo el día.

-¿Cuántas horas trabajás por día?

-Y depende, nunca menos de 13 horas.

-¿Desde qué hora?

-Me levanto a las cuatro de la mañana, me doy una ducha para despabilarme y salgo. Puedo volver a las tres, cuatro de la tarde o una de la madrugada. Sé la hora que salgo pero no cuando vuelvo.

-¿Cuántos kilómetros calculás que hacés por día?

-He llegado a hacer un día 520 kilómetros, siempre en la Ciudad, hago locales. Pero por día 350 kilómetros fácil. Como ando con un camión liviano, un chasi para 10 palet, entonces, me usan mucho en el transporte para andar por acá. Me ofrecieron hacer larga distancia pero, si bien son grandes, todavía tengo que estar en mi casa.

-¿Te gustaría alguna vez probar larga distancia?

-Sí, me encantaría.

-¿Qué opinan en tu casa de tu trabajo?

-Tengo el apoyo de mi familia, de mi marido, de mis hijos, les gusta y creo que hasta les divierte.

-¿Es algo que querés seguir haciendo, sentís que te encontraste?

-Sí, es algo que me gusta y quiero crecer en esto. Me gustaría llegar a tener otro camión más grande, que de hecho lo fui logrando porque andaba con otro más chico. Apunto a eso, ojalá lo pueda cumplir.

– ¿En qué consiste Las Argentinas Trabajan, de la que formas parte?

-Es una plataforma que se lanzó el 14 de febrero en distintas redes sociales, donde se muestra el trabajo de distintas mujeres. Son trabajos no convencionales y otros que sí. Donde se muestra que las mujeres podemos hacer todo tipo de trabajos, que no solamente estamos para cuidar chicos o hacer de maestras sino que nos podemos meter en distintos rubros.

-¿Y qué profesiones y oficios se visibilizaron ahí?

-Una señora que comisario, mujeres que se dedican a hacer alfarería, una señora que manejaba una máquina agrícola…

-¿Cómo abordan, al interior de camioneras, el tema de la sindicalización?

-Tenemos una página que se llama Simplemente camioneras, ahí subimos fotos mostrando nuestro trabajo. Nos han contactado desde distintas empresas y lugares. Y varias veces nos propusieron formar un sindicato de mujeres. Se puede hacer, pero sería una forma de discriminarnos nosotras. Soy independiente, no trabajo bajo relación de dependencia, pero las chicas que trabajan en relación de dependencia, están bajo convenio, y tienen los mismos sueldos que nuestros compañeros hombres. Me parece que hacer un sindicato de mujeres sería como nosotras aislarnos y discriminarnos.

-A vos te parece que tiene que estar desde adentro.

-Claro, yo creo que sí, sería una forma de apartarnos.

-¿Y sentís que el movimiento feminista tiene algo de aislarse?

-En esto me parece que sí.

-¿Cómo estás viendo este año que es de elecciones?

-De política y fútbol mucho no entiendo. Lo único que sé es que está muy difícil y que a mí cada vez me resulta más pesado llegar a fin de mes, querer pagar todas las cosas que hay

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que pagar. La situación está cada vez más complicada. Yo no pude ahorrar. Años anteriores se podía ahorrar. Esperemos que cambie rápido. Tengo mucha gente conocida que le está yendo muy mal. De tener que parar los camiones. Esperemos que mejore. No importa quién esté en el gobierno, espero que mejora. Yo particularmente quiero trabajar. Y sé que ningún político va a venir a pagarme las cuentas.

-¿Tus hijos estudian?

-Mis hijos estudian, la más chica todavía está en el secundario, y los dos más grandes estudian arquitectura. Están dedicados al estudio.

-Y vos ahora a tu camión.

-Yo a mi camión y a hacer que ellos estudien. Con mi marido queremos eso.

-¿Sábado y domingo descansás?

-Sí, me ha tocado trabajar en alguna oportunidad pero generalmente sábado y domingo descanso. Trabajo en mi casa que se trabaja más.

-Las tareas de cuidado que hablábamos.

-Sí. Y yo prefiero estar arriba del camión igual.